FUENTE DE PODER.
La marcha del acarreo de Gabriela Saavedra, provocó comentarios negativos por los excesos; pero Raymundo Atanacio hizo más ruido, aunque terminó exhibiéndose con sus propias palabras.
La carrera por la coordinación municipal de Morena en Puebla capital comienza a dejar escenas que dan para el comentario político, las suspicacias y, por supuesto, la ironía.
La movilización de Gabriela Saavedra, quien anunció su registro para buscar la coordinación municipal del partido guinda, resultó intrascendente en términos del ruido político que se esperaba.
Su aparición no provocó mayores reacciones y, entre los corrillos de la grilla, tampoco faltan quienes especulan que podría tener asegurado otro camino: una curul legislativa, posiblemente por la vía plurinominal.
Porque en Morena, como en otros partidos, no todos los registros necesariamente terminan donde comenzaron. Pero si alguien logró llamar la atención fue Raymundo Atanacio quien ya debe haber renunciado como rector de la Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla, quien asegura haberse registrado para buscar la alcaldía poblana.
Durante una reunión con habitantes de Xonaca lanzó críticas directas contra el presidente municipal, José Chedraui, y convirtió los problemas de la capital en munición política.
“¿Ustedes han resolvido sus problemas de agua potable? No. ¿Ustedes han resolvido su problema de inseguridad? No.
¿Ustedes han resolvido ya su problema de la basura? No. Entonces decimos: ¡no a la reelección, no a la reelección!”, expresó, de acuerdo con lo referido sobre el encuentro.
La intención era clara: cuestionar los resultados del gobierno municipal y posicionarse frente a una eventual continuidad de Chedraui. Sin embargo, en política hay que tener cuidado cuando se pretende dar lecciones, porque las palabras también pueden convertirse en el peor adversario. Y es que el verbo correcto es “resuelto”, no “resolvido”. Un detalle gramatical que, en medio de un discurso contra el desempeño de un alcalde, terminó robándose parte de la atención.
Más allá del desliz verbal, la pregunta de fondo es si los aspirantes que comienzan a moverse rumbo a la coordinación municipal de Morena cuentan realmente con respaldo ciudadano, estructura política y posibilidades de competir, o si solamente forman parte de una estrategia diseñada desde los círculos del poder. Porque, según las versiones que circulan en la grilla poblana, algunos de los registrados serían perfiles impulsados desde Casa Aguayo.
Si esa lectura es correcta, todavía tendrán que demostrar que pueden convertir las decisiones de escritorio en apoyo popular y que sus aspiraciones van más allá de cumplir con un trámite partidista. Raymundo Atanacio ya puso sobre la mesa el agua potable, la inseguridad y la basura.
Ahora falta saber si también tiene propuestas concretas para resolver esos problemas y si su registro se traducirá en una candidatura competitiva.
Por lo pronto, mientras unos buscan reflectores, otros lanzan consignas y algunos tropiezan con el diccionario, los problemas de Puebla siguen esperando soluciones. Pobre Puebla, diría el clásico.
En la carrera por el poder sobran aspirantes dispuestos a señalar lo que está mal; lo que todavía está por verse es cuántos saben cómo corregirlo… y cuántos pueden, al menos, conjugar correctamente sus promesas.
La contienda interna de Morena rumbo a la presidencia municipal de Puebla en 2027 comenzó a tomar forma con el registro de seis aspirantes: José Chedraui Budib, Gabriela “La Bonita” Sánchez Saavedra, Alejandro Carvajal Hidalgo, Claudia Rivera Vivanco, Raymundo Atanacio Luna y Ana Lluvia García Vilchis.
Una más de Raymundo Atanacio

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