EN LA LINEA. Por Carlos Torres.
Por momentos, la política deja de ser un juego de lealtades para convertirse en un ejercicio crudo de supervivencia.
Eso parece estar ocurriendo en Puebla, donde el gobernador Alejandro Armenta intenta, contra corriente, posicionar a sus perfiles rumbo a 2027 en municipios clave como Chignahuapan, donde el alcalde Juan Rivera Trejo quiere la reelección pero los habitantes ya no lo soportan por su soberbia y prepotencia y si va de candidato perderá la elección, ahí Morena tiene mejores cuadros que el "diablito".
Zacatlán, Aquí el cacique Pepe Márquez se siente más que el gobernador y quiere imponer la reelección de su esposa la actual alcaldesa Beatriz Sánchez Galindo, de ser así seguro pierde por no respetar compromisos con los grupos que la apoyaron en su momento.
Huauchinango, En este Pueblo Mágico la mayoría de habitantes ya no quieren saber nada que huela al actual alcalde el sinaloense Rogelio López Angulo quien trata de imponer de candidato a otro fuereño oriundo de Chiconcuautla el exalcalde Artemio Hernández Garrido ,quien en su administración municipal en el 2020 fue criticado de inepto porque en su municipio más de 20 personas fallecieron por consumir alcohol adulterado, específicamente conocido como "refino".
Aquí dicen que el gallo del gobernador es Carlos Martínez Amador para la alcaldía y Patricia Ortiz Moreno para la diputación local, el primero ya fue alcalde por el PRI y dirigente estatal del PRD partido que desapareció por la baja votación que tuvo en los pasados comicios locales, a pesar de esto el gobernador Alejandro Armenta lo integró en su gabinete. Carlos Martínez actualmente es director General de Gobierno pero los fines de semana recorre las juntas auxiliares del municipio junto con sus hermanos quienes hacen precampaña sin candidato. otro fuerte aspirante es el actual diputado Miguel Marquez Ríos quien recorre juntas auxiliares y el municipio.
En Xicotepec, el actual alcalde Carlos Barragán Amador no quiere dejar el poder y dicen que le jugará las contras al gobernador Alejandro Armenta Mier, a quien ya le prometió que apoyará a su gallo Iván Santos Valderrábano quien le pone ganas pero no sube en las encuestas , Paco Esquitín quiere la curul local misma que busca Carlos Barragán dentro de su negociación política. por cierto que dicen que ya están listos los resultados de las auditorias contra la administración de Barragán que prometió el gobernador Alejandro Armenta.
La realidad es que en Xicotepec Morena puede perder la elección si no manda a competir a buenos candidatos, esto lo saben bien en el PAN y MC que ya están en platicas con personajes que son bien vistos por la ciudadania.
EL GOBERNAOR QUIERE CANDIDATOS QUE GENEREN VOTOS NO PROBLEMAS
Sin embargo, la realidad no se ajusta al deseo político: sus llamados “delfines” no terminan de despegar en las encuestas. Y en política, los números mandan.
Todo apunta a que, llegado el momento, el mandatario tendrá que ceder y respaldar a quienes sí garantizan competitividad, aunque no pertenezcan a su círculo cercano
Una decisión incómoda, pero necesaria si lo que está en juego es la permanencia del poder.
El trasfondo es más profundo. En Morena comienzan a encenderse señales de alerta
. La narrativa del desgaste ya no es exclusiva de la oposición: cada vez más electores expresan hartazgo ante promesas incumplidas y la ausencia de obras prioritarias en sus municipios. El voto de castigo, silencioso pero constante, podría convertirse en un factor determinante en las próximas elecciones.
En el plano nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum no es ajena a este escenario. La preocupación crece ante la posibilidad real de perder la mayoría en el Congreso de la Unión.
De concretarse, el golpe sería mayúsculo: reformas constitucionales detenidas, iniciativas congeladas y un margen de maniobra político severamente limitado.
La reciente falta de consenso para aprobar la reforma electoral —particularmente la propuesta de adelantar la consulta de revocación de mandato a 2027— dejó al descubierto fisuras incluso dentro de la coalición oficialista.
Ni siquiera aliados como el PT y el PVEM cerraron filas. El mensaje fue claro: la disciplina partidista ya no es garantía.
Ante este panorama, la reacción fue inmediata. Gobernadores de todo el país fueron convocados de urgencia a Palacio Nacional. La instrucción fue directa: dejar de lado cuotas y grupos, y apostar por los perfiles mejor posicionados. Ganar, a como dé lugar.
La línea ya bajó a los estados. A los aspirantes cercanos al poder se les dio una última oportunidad: crecer en las encuestas, acortar distancias, volverse competitivos. “Si están a dos o tres puntos, hay manera de empujar”, se les dijo.
Pero si la brecha es mayor, no habrá salvavidas político.
El respaldo irá para quien encabece las preferencias, sin importar su origen.
Así, el pragmatismo se impone sobre la lealtad. Y en Puebla, como en el resto del país, queda claro que el 2027 no será una elección más: será una batalla donde incluso los propios tendrán que demostrar que realmente pueden ganar. Porque, al final, en política —como ya quedó claro— no basta con ser cercano al poder… hay que ser rentable electoralmente.