Reportes difundidos este domingo señalaron ataques con drones contra objetivos en San Petersburgo y la región rusa de Leningrado. Entre los lugares afectados se mencionaron instalaciones petroleras y otros puntos considerados estratégicos. Las autoridades regionales rusas reportaron víctimas y daños materiales.
Las operaciones se producen en medio de una confrontación que ha afectado infraestructura energética, instalaciones militares y zonas habitadas, además de mantener la preocupación internacional por las consecuencias humanitarias y económicas del conflicto.
Paralelamente, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó contactos con representantes estadounidenses, entre ellos Steve Witkoff y Jared Kushner, para analizar posibles pasos en las gestiones diplomáticas.
Las conversaciones buscan mantener abierta una vía de diálogo, aunque persisten diferencias sobre las condiciones para detener las hostilidades y las garantías de seguridad que reclama Ucrania.
Kiev sostiene que cualquier acuerdo debe proteger su soberanía y evitar nuevas agresiones. Moscú, por su parte, mantiene sus propias exigencias respecto al territorio y al futuro de la seguridad regional.
La presión militar continúa acompañada de una disputa por los recursos energéticos. Los ataques contra instalaciones rusas pueden afectar sectores importantes de su economía, mientras los bombardeos sobre infraestructura ucraniana incrementan los riesgos para el suministro de servicios esenciales.
Hasta el momento, los contactos diplomáticos no han producido un acuerdo definitivo que garantice el cese de los combates.
La evolución del conflicto dependerá tanto de las operaciones militares como de la disposición de las partes a negociar condiciones que permitan avanzar hacia una solución duradera.
Foto: REUTERS/Stringer

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