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21 de mayo de 2018

Debate de contacto marca segundo round


Tijuana se convirtió en un cuadrilátero de advertencias y pocas propuestas, con movimientos pensados en atrapar a los indecisos


Tijuana, BC.- El histórico formato del segundo debate presidencial permitió a la ciudadanía presenciar un “careo” directo entre los cuatro candidatos que se mantienen en contienda.

Denuncias directas, advertencias, réplicas gastados en tratar de defender su orgullo político y personal, imperaron en las dos horas de evento, pactado originalmente para 97 minutos, considerando que Margarita Zavala ya no estaría en la Universidad Autónoma de Baja California, en Tijuana, la sede.

Con 42 ciudadanos “sin voto definido” presentes como público, de los cuales seis tuvieron la oportuniad de efectuar preguntas, los candidatos emplearon el escenario para respuestas limitadas, para expresar el qué sin un claro cómo, pero sobre todo para ver de frente a sus rivales y con ello tratar de obtener a los más de 20% de indecisos que reflejan la mayoría de las encuestas.

La batalla entre los punteros –Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya Cortés– a lo largo de la campaña, tuvo anoche su momento cumbre y se esperaba. Los ataques entre ambos fueron incesantes, reiterativos, con la diferencia de que el abanderado de Morena ahora sí contestó los “golpes”. No podía de otra manera, la carrera entra a un tramo crucial.

Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, en un momento dijo estar “divertido” por el pleito entre Anaya y López Obrador, y luego acusó que políticos como ellos “han echado a perder la economía de México”.

La estrategia de AMLO sólo le permitió hacer 19 propuestas durante el evento celebrado en Tijuana. Ayer, Andrés Manuel lució como quien espera cansar al enemigo y agotar el tiempo, pero apegado a las cifras de las encuestas que, como ya le han jugado en el pasado, pueden dar giros drásticos en cualquier momento.

Ricardo Anaya Cortés, por su parte, habló con la contundencia esperada. Por un lado esgrimió propuestas, y por el otro bateó series de ataques en contra de AMLO y de Jose Antonio Meade Kuribreña, del PRI.

La estrategia de Anaya fue repietir la dinámica ganadora del primer debate presidencial, ocurrido en abril pasado. Intercaló soluciones y visiones sobre México con ataques para detener a Meade en la tercera posición y acercarse a López Obrador en las preferencias electorales. Pero el candidato de Morena ahora sí opuso resistencia, aunque, tras un señalamiento previo de Meade, aseguró que no caería en provocaciones. Poco duró la afirmación.

Cada media hora, aproximadamente, se desataron los ataques entre todos, AMLO quedó en el centro del huracán al recibir 37 de 84 ataques, seguido de Anaya, con 21, luego el abanderado priista Jose Antonio Meade, con 14, y al final el independiente Rodríguez Calderón, fue casi ignorado al recibir sólo uno, incluso el gobernador de Nuevo León con licencia hizo énfasis en ello.

La movilidad que se les permitió a los candidatos para expresarse bajo el formato elegido por el INE, brindó la sensación de dinamismo en un principio, pero que cayó en el enfrentamiento reiterativo en torno a quién es más corrupto y quién es la mejor opción.

A los candidatos se les sacó de la zona de confort que proporciona el atril como “muro” o respaldo, para encarar la preguntam declaración y confrontación directa, permitiendo que el lenguaje corporal fuera elemento clave.

Cuestionados por el moderador León Krauze, los candidatos se lanzaron contra el muro fronterizo, contra el proteccionismo y contra los insultos de Trump.

Acicateado por el moderador, Meade trató de justificar a Peña diciendo que, a la luz de los resultados, pudo no haber sido un error recibirlo en la casa presidencial.

López Obrador fue el más moderado frente a Trump, y hasta dijo coincidir con él cuando ha propuesto elevar los salarios en México para disminuir la migración.

En cuanto se agotó el tema Trump, se acabó también la cordialidad. (Con información de Reforma)
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