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12 de febrero de 2018

Violeta Lagunes será la candidata de Morena; será el contrapeso de MEAH




}■ CUITLATLÁN.Por Fermín Alejandro García.

En la cúpula nacional de Morena se ha tomado la decisión, por lo menos hasta ayer, de que la precandidata a la alcaldía de la ciudad de Puebla será la ex panista Violeta Lagunes Viveros, no solo por el alto nivel de popularidad que tiene como crítica del morenovallismo, sino por ser un fuerte contrapeso a Martha Erika Alonso Hidalgo, la virtual aspirante a la gubernatura de la coalición Por Puebla al Frente.

De antemano se sabe que Lagunes no va a salir a la arena política a combatir a sus contrincantes a la alcaldía de Puebla, sino que sus baterías las dirigirá contra Martha Erika Alonso, con lo cual se buscará –de parte de Morena– desarticular el discurso defensivo de la panista, el cual consiste en acusar que son violencia de género todos los cuestionamientos en su contra.

Si se concreta dicha nominación, Morena estará armando un trabuco que no tienen sus rivales el PAN y el PRI, al contar con una pareja de candidatos en Luis Miguel Barbosa Huerta y Violeta Lagunes con un alto nivel de posicionamiento, con un discurso en la misma sintonía que Andrés Manuel López Obrador y con señalamientos muy críticos hacia los saldos negativos del morenovallismo.

Otra ventaja de Lagunes es que es una ex panista que no aleja al electorado de izquierda, pues en los últimos años tejió una fuerte relación con importantes liderazgos del PRD, del PRI y de Morena.

Con esa determinación, el movimiento lopezobradorista podría dar un fuerte rebase en la contienda por la capital, pues sus rivales es en la ciudad de Puebla en donde enfrentan los mayores lastres.

En el caso del PRI, se tomó la mejor decisión de postular a Enrique Doger Guerrero como precandidato a la gubernatura, pero al mismo tiempo al ex rector de la UAP se le puso un ancla al nombrar como aspirante a la alcaldía a un político gris y sin ningún posicionamiento, que es Guillermo Deloya Cobián, quien además carga con los negativos de ser un político directamente vinculado al ex popular mandatario priista Mario Marín Torres, es decir al “gober precioso”.

La mejor muestra de que Guillermo Deloya es una rémora para el PRI y para Enrique Doger es que luego de ser “destapado” como precandidato a la alcaldía, desapareció de la escena política y mediática, lo cual es incomprensible al tratarse de un personaje que es desconocido para el grueso del electorado y de la propia militancia priista.

Del lado de la coalición Por Puebla al Frente, tampoco se percibe que exista cohesión ni esfuerzos comunes entre Martha Erika Alonso Hidalgo y Eduardo Rivera Pérez, el precandidato del PAN a la alcaldía de Puebla, cargo en el que busca repetir.

Rivera tiene una muy alta popularidad por haber sido un buen alcalde de la ciudad de Puebla y ser líder de los panistas tradicionales, pero enfrenta una vecindad forzada, conflictiva, nada cordial, con Martha Erika Alonso, quien siendo fiel a la línea autoritaria del morenovallismo, no logra crear condiciones de afinidad con los panistas que no son parte del círculo de confianza de su esposo, el ex gobernador Rafael Moreno Valle.

Eduardo Rivera es candidato a la alcaldía porque así lo exigió Ricardo Anaya Cortés, el precandidato presidencial del PAN, quien aceptó que Martha Erika Alonso sea aspirante a la gubernatura pero en un esquema de equilibrios con el panismo tradicional.

Por su parte, Rafael Moreno Valle Rosas aceptó a Rivera porque necesita recuperar el voto de la militancia panista enojada con el morenovallismo y que no quiere a Alonso Hidalgo.

Sin embargo, ese esquema no ha derivado en un espacio, en un proyecto común, de convivencia y armonía entre Rivera y Alonso.

Al contrario, Rivera enfrenta una posición muy complicada. Su discurso ha caído en el terreno de la incongruencia , pues hace unas semanas acusaba al morenovallismo de ser su verdugo político, de que era un perseguido político del ex gobernador Moreno Valle, y ahora debe tragar sapos sin hacer gestos y hacer campaña a favor de sus detractores.

En cambio, con Violeta Lagunes en Morena se plantea una condición muy diferente. Ella es una abogada de 46 años que tuvo una larga militancia en el PAN y fue de las panistas que le abrieron las puertas a Moreno Valle en Acción Nacional, pero también fue la primera militante del albiazul que rompió con el ex gobernador y tomó un posición crítica hacia el morenovallismo, que ha abarcado iniciar sendas demandas ante la PGR contra el espionaje político que privó en el sexenio pasado.

Ahora, es quien ha destapado el escándalo del supuesto financiamiento de Juan Vergara –quien es señalado por la PGR como presunto lavador de dinero– a la campaña electoral de Moreno Valle en 2010.

Otra ventaja es que Lagunes lleva una buena relación con Luis Miguel Barbosa, su contraparte en Morena en la candidatura a la gubernatura, lo cual plantea un frente único de ataque al morenovallismo y de construcción de un proyecto político común, lo que no sucede con sus rivales del PRI y del PAN.
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