El mandatario estadounidense detalló que el proyecto fue construido con fondos que su antecesor, Joe Biden, "destinó para pagar hoteles de lujo" para migrantes en Nueva York.
"La única salida es la deportación": Trump inaugura la polémica prisión migratoria 'Alligator Alcatraz' (VIDEO)
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El presidente Donald Trump asistió este martes a la inauguración de la polémica prisión para migrantes conocida como 'Alligator Alcatraz', como parte de su estrategia para endurecer la política migratoria y acelerar las deportaciones masivas en Estados Unidos.
🇺🇸Donald Trump visita 'Alligator Alcatraz', la nueva prisión migratoria que ha desatado una ola de críticas por sus condiciones
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— Sepa Más (@Sepa_mass) July 1, 2025
Al referirse al nombre informal de la prisión —ubicada en uno de los mayores humedales del país, hogar de caimanes—, Trump declaró: "Es muy apropiado. He mirado afuera y no es un lugar al que me apetezca ir de excursión [...]
Estamos rodeados de kilómetros de pantanos traicioneros y la única salida es la deportación".
"Muy pronto estas instalaciones albergarán a algunos de los migrantes más amenazantes, algunas de las personas más despiadadas del planeta", afirmó el mandatario, explicando que el proyecto fue construido con fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) que su antecesor, Joe Biden, "destinó para pagar hoteles de lujo" para migrantes en la ciudad de Nueva York.
Por otra parte, Trump afirmó que, según reportes recientes, el número de migrantes ilegales que cruzaron la frontera estadounidense en mayo fue cero. "Incluso a mí me cuesta creer que nadie haya entrado, y la gente que lo cuenta son demócratas radicales, así que cuando un demócrata radical de izquierda dice que es cero, les creo", afirmó.
"Nunca hemos tenido una invasión como esta […] Hay gente muy mala ahí afuera buscando hacer un gran daño, pandillas extranjeras, gente horrenda, asesinos que se han infiltrado en nuestro territorio.
Por eso, el 'Gran y hermoso proyecto de ley' incluye fondos para 10.000 nuevos agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas [...] lo que nos permitirá hacer lo que tenemos que hacer desde el Tribunal Supremo en cinco meses", advirtió.
El centro carcelario, ubicado a 72 kilómetros al oeste de Miami (Florida), tiene capacidad para unas 5.000 personas y ha generado controversia por sus pésimas condiciones en las que se mantendrán a los migrantes recluidos.
Organizaciones ambientalistas y líderes indígenas también se han movilizado en contra de la prisión, exigiendo protección para los humedales y tierras ancestrales afectadas.
El Sport Club Internacional se impuso por la mínima diferencia este sábado en la Serie A, dejando al Gremio al borde del descenso.
VIDEO: Clásico del fútbol brasileño termina en escándalo y trifulca por unos ataúdes de cartón
El centrocampista del Internacional, Patrick, sostiene un cartón en forma de ataúd en la celebración con sus compañeros del triunfo sobre el Gremio en Porto Alegre (Brasil), el 6 de noviembre de 2021.
Diego Vara / Reuters
El clásico del fútbol brasileño entre los clubes Sport Club Internacional y Gremio de Porto Alegre terminó con provocaciones y una fuerte riña entre jugadores que dejó dos expulsados, informan medios locales.
El Internacional se impuso por la mínima este sábado en la 30º. fecha de la Serie A, dejando al Gremio al borde del descenso; por lo que algunos de sus jugadores quisieron hacer burla una vez sonó el pitido final.
Mientras su equipo celebraba en el campo —como si se tratara de una final—, el centrocampista Patrick Bezerra y un compañero exhibieron frente a la afición cartones en forma de ataúd pintados con los colores del Gremio, que habían tomado de unos hinchas. Eso llamó la atención de algunos de los contrarios, que iban camino al vestuario, entre ellos Thiago Santos y Bruno Cortez, quienes entraron de nuevo a la grama a perseguir a los provocadores.
Jogadores do Inter ergueram caixões do Grêmio logo após vitória no Gre-Nal. A confusão se formou. pic.twitter.com/NN5eKPpaEO
pasa allí varias horas desapercibido y logra abordar un avión
Publicado:
12 mar 2021 06:31 GMT
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El hombre fue detenido por los militares y entregado a las autoridades locales.
El presidente de EE.UU., Joe Biden, abandona la Base de la Fuerza Aérea Andrews, en Maryland, 8 de febrero de 2021.
Foto: Joshua Roberts / Reuters
Un hombre pasó 5 horas deambulando por la Base de la Fuerza Aérea Andrews, en Maryland, al superar los controles de seguridad gracias a una combinación de factores, que facilitaron la intrusión, admitió la Fuerza Aérea de EE.UU. en un comunicado, publicado este jueves. En el lugar se encuentra el estacionamiento del avión presidencial y el punto de llegada para visitantes VIP, como jefes de Estado extranjeros.
El incidente ocurrió el pasado 4 de febrero. Primero, un guardia de la puerta permitió la entrada de una persona desconocida sin autorización previa. En segundo lugar, la puerta automática en el punto de control de entrada no funcionó correctamente, lo que permitió el acceso a las zonas de vuelo.
Después de ingresar, el hombre abordó un avión de la Fuerza Aérea C-40, que estaba abierto para las tripulaciones. El tercer problema involucró al personal que realizaba entrenamiento en la aeronave, el cual observó el momento de la entrada del hombre, pero hizo caso omiso a su presencia.
Al mismo tiempo, la investigación interna posterior encontró que el Air Force One, el Boeing 747 presidencial, se mantuvo seguro durante el incidente.
Después de 5 horas, el hombre fue localizado, arrestado por acceso no autorizado y entregado a las autoridades locales.
Miles de personas participan en el histórico velatorio del campeón del mundo que se prevé terminará esta tarde.
Cantos, flores, velas y lágrimas: la despedida de Maradona, el futbolista que sembró alegría en el pueblo
Ciudadanos hacen cola para dar un último adiós a Maradona en la Casa Rosada, Buenos Aires, 26 de noviembre de 2020
Agustin Marcarian / Reuters
Y un día, todo el pueblo cantó: Maradó, Maradó.
Ya son las primeras horas del jueves y a la Plaza de Mayo siguen llegando dolientes, muchos de ellos todavía incrédulos.
No puede ser que Diego Armando Maradona, su Diego, haya muerto. La desconcertante noticia ya recorrió al mundo, pero algunos todavía no salen del estupor. Sueñan con que no sea verdad.
Parejas, grupos de amigos y solitarios arriban armados con reposeras, mantas y termos para esperar con paciencia a que se abran las puertas de la Casa Rosada que ya luce un gigantesco moño luctuoso en su fachada. Ahí, en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, el mismo en donde hace 10 años una multitud despidió al expresidente Néstor Kirchner, ya está el féretro de Maradona.
Pero todavía faltan varias horas para que permitan el paso de los seguidores del ídolo que se van formando en la valla que armó el Gobierno para un velorio reconvertido en operativo de Estado. Primero hay una ceremonia íntima de la familia encabezada por sus hermanas, su exesposa Claudia Villafañe, sus hijas Dalma, Gianinna y Jana. Su expareja Verónica Ojeda llega con Diego Fernando, el hijo menor de Maradona. Tiene apenas siete años. A su última novia, Rocío Oliva, no la dejaron pasar.
También se acercan sus compañeros de la Selección argentina que ganó el Mundial México 86. Los rostros serios y la mirada baja acompañan a Oscar Ruggeri, Sergio Batista, Luis Islas y Jorge Gurruchaga. El desfile de jugadores de distintas generaciones sigue con Javier Mascherano, Carlos Tevez, Martín Palermo, Gabriel Heinze y Maxi Rodríguez, nombres plagados de prestigio que sabían que Maradona sería, siempre, el mejor de todos.
Ciudadanos se concentran frente a la Casa Rosada, Buenos Aires, 26 de noviembre de 2020
Martin Villar / Reuters
Adentro de la Casa Rosada habita un dolor discreto. Afuera, en cambio, hay bocinazos, aplausos, cantos, gritos, bombos, bengalas. El duelo popular se expande a lo largo de Buenos Aires.
Desde las seis de la tarde, miles de fanáticos se citan en el Obelisco. Algunos se animan a jugar un partido en plena Avenida 9 de Julio. Qué mejor homenaje que patear una pelota. Otros se acercan a las canchas de Boca Juniors, el amado equipo de Maradona; a la del club Argentinos Juniors, que lleva su nombre, y a la de Gimnasia, el último equipo que dirigió. Un grupo más lo llora en Villa Fiorito, el humilde barrio en el que nació.
Amor infinito
Las convocatorias son espontáneas. Los seguidores del "10" salen a las calles y a los estadios para acompañarse en la tristeza y armar altares públicos que se colman de velas, flores, mensajes escritos a manos, carteles, fotografías, recortes de diarios, banderas, camisetas. En el asfalto, artistas se animan a dibujar gigantografías del rostro de Maradona.
Ciudadanos rinden homenaje a Maradona en Buenos Aires, 26 de noviembre de 2011
Martin Villar / Reuters
"Siempre serás el amor de mi vida", "El Diego es lo más grande que hay", "Diego no se murió", "¡Gracias Diego!", "Gracias, 10, por ser villero y peronista", "Nunca te olvidaste de nosotros", "Contigo murió el futbol", rezan algunos mensajes.
En las rejas de la Casa Rosada quedan colgadas mantas con leyendas todavía más contundentes: "Dios es argentino y peronista. Hasta la victoria siempre, compañero", advierte una. "No me importa lo que hiciste con tu vida. Me importa lo que hiciste con la mía", completa la otra.
Ciudadanos hacen cola para entrar en la Casa Rosada, Buenos Aires, 26 de noviembre de 2020
Agustin Marcarian / Reuters
¿Cómo explicar, cómo entender tanto cariño? "A los pobres nunca nos dan nada. Diego nos dio alegrías, nos hizo felices", resume un señor sesentón que deambula por el Obelisco con la bandera argentina amarrada a modo de capa. No puede terminar de hablar porque la voz se le quiebra y las lágrimas se agolpan en su mirada.
A su lado, un grupo de amigos comparte recuerdos de qué estaban haciendo el 22 y el 29 de junio de 1986. Son fechas imborrables para los argentinos. El 22, Argentina le ganó 2-1 a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial México 86. Ambos goles fueron de Maradona. Siete días más tarde, la Selección alzó la Copa.
En las redes sociales, los que no se animan a salir a enfrentarse con aglomeraciones en plena pandemia de coronavirus, organizan un aplauso a las 10 de la noche para homenajear al mejor 10 de todos los tiempos. La cita es desde la ventanas. Y cumplen. La ovación que recorre la ciudad estremece. Hoy no es una noche para los insensibles.
Ciudadanos abandonan la Casa Rosada, Buenos Aires, 26 de noviembre de 2020
Agustin Marcarian / Reuters
"Olé, olé, oléeee, Dieeeego, Dieeeeego...", repiten en un mantra desconsolado alrededor del Obelisco. "Y todo el pueblo cantó Maradó, Maradó / nació la mano de Dios / Maradó, Maradó / sembró alegría en el pueblo / regó de gloria este suelo", cantan y bailan otros. Ya en plan de pogo, aventándose entre sí, como si estuvieran en la cancha, recitan: "Vení, vení, cantá conmigo / que un amigo vas a encontrar / que de la mano / de Maradona / todos la vuelta vamos a dar". Entre risas, lo alternan con un: "el que no salta es inglés".
Las luces de edificios públicos y de los estadios se encienden para honrar a Diego. En La Bombonera optan por iluminar su palco. La Asociación del Futbol Argentino se niega a suspender los partidos de la fecha. A cambio, anuncia que la Copa de este torneo se llamará Diego Armando Maradona.
En la Plaza de Mayo, la procesión no se detiene. La madrugada avanza cobijada con el incesante humo de las parrillas ambulantes.
Desconsuelo
A las seis de la mañana, por fin, abren la Casa Rosada. Pero la situación amenaza con desbordarse.
Decenas de integrantes de la "barra" de Boca Juniors, uno de los tantos grupos violentos del futbol argentino, presiona para entrar en bloque y a la fuerza. Avientan botellas y palos. Después de unos minutos de empujones, gritos, corridas y tensión, los policías retoman el control. La fila comienza a avanzar.
Aparecen entonces las primeras imágenes del féretro en el que yace Maradona. Está cerrado, cubierto con la bandera argentina y las camisetas de Boca y de la Selección. Lo protegen una valla con los colores albicelestes y guardias de seguridad que apuran a la gente para evitar que demoren el desfile.
Una señora llora a los gritos. Un joven pide permiso para aventar un ramito de flores. Otro, una camiseta de la Selección. Hay personas solas, parejas, hombres y mujeres con sus hijos, grupos de amigos. En menos de una hora, a los pies del ataúd ya hay un mar de remeras, banderas, rosas y claveles. Los hinchas siguen pasando. Avientan besos, aplauden, muestran el puño en alto, se tocan el corazón, se arrodillan. Lloran.
Muchos entran agitando canciones de cancha, pero salen sin energía, a lágrima viva. No soportan la impresión de confirmar que sí, su Diego está muerto. Conocidos y desconocidos vestidos con camisetas de distintos equipos se consuelan con un abrazo, con una palmada en el hombro, en la espalda. Hoy no es día de rivalidades.
La desazón y la tristeza colectivas se hacen más patentes. Afuera, una pareja se toma de las manos y mira una de las pantallas gigantes que fueron colocadas en la Plaza de Mayo. "No queremos entrar, no lo vamos a soportar, sólo venimos a despedirnos desde aquí", dice la joven secándose la gota que recorre su mejilla.
Las lágrimas de un pueblo seguirán cayendo a lo largo del día.
Cecilia González