Los ataques con misiles y drones dañaron 30 instalaciones energéticas en Kiev y Járkov, mientras crece la preocupación por los cortes de luz ante la proximidad del invierno.
Una nueva ofensiva rusa contra Ucrania dejó al menos tres personas muertas y provocó afectaciones al suministro eléctrico de cientos de miles de habitantes, en medio de una escalada militar que amenaza con agravar la crisis energética del país.
Los bombardeos registrados durante la madrugada de este miércoles tuvieron como principales objetivos Kiev, la capital ucraniana, y Járkov, la segunda ciudad más grande de Ucrania. De acuerdo con información difundida por autoridades ucranianas, los ataques dañaron alrededor de 30 instalaciones energéticas y dejaron a por lo menos 600 mil personas sin electricidad.
La ofensiva también alcanzó infraestructura ferroviaria estatal en cinco regiones, lo que incrementó la preocupación por las consecuencias sobre el transporte y los servicios esenciales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó los ataques y sostuvo que la magnitud de la ofensiva representa un desafío a los esfuerzos diplomáticos impulsados por el mandatario estadounidense Donald Trump para detener los bombardeos contra instalaciones energéticas.
Trump había señalado que Rusia y Ucrania aceptarían suspender este tipo de ataques, aunque ninguna de las dos partes había confirmado oficialmente un acuerdo de esa naturaleza.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso informó que sus fuerzas atacaron varias centrales eléctricas en las inmediaciones de Kiev y Járkov.
La destrucción de infraestructura energética representa uno de los mayores riesgos para la población ucraniana conforme se aproxima la temporada de frío. Los cortes prolongados de electricidad podrían afectar también la calefacción, el suministro de agua y el funcionamiento de hospitales y otros servicios públicos.
Además, Ucrania enfrenta dificultades para interceptar los proyectiles rusos. Según los reportes oficiales citados por Reuters, las defensas ucranianas derribaron cuatro de los 39 misiles lanzados durante la ofensiva.
La nueva oleada de ataques evidencia que, pese a los esfuerzos diplomáticos, la guerra continúa sin una salida inmediata y mantiene bajo amenaza a la población civil.
El deterioro de la infraestructura y la presión sobre los sistemas de defensa mantienen a Ucrania ante un escenario especialmente delicado de cara a los próximos meses.

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