¿Paralelismos?


¿Paralelismos?

Hace algunos años leí la novela de Luis González de Alba “Los días y los años” la recordé

porque fue uno de los líderes protagonistas que vivió los hechos de esta fecha que cada

año se conmemora donde relató el conflicto entre estudiantes y Estado, mostrando “las

razones morales, ideológicas y políticas del Movimiento Estudiantil.” Hombre de

izquierda, que decidió morir justo en el mismo día de aniversario de esa represión al

movimiento de estudiantes, que advertía también sobre los “engaños demagógicos y el

peligro populista y autoritario” por cierto muy vigente.



Esto nos permite algunas reflexiones derivado de la pluma de González de Alba en este y

en otros de sus textos y los diversos análisis que leemos con motivo de la masacre de

Tlatelolco en la Plaza de las Tres Culturas hace 58 años.

“Ni perdón, ni olvido” “justicia, verdad y no repetición” es la consigna. La exigencia que se

abran archivos y que el Ejército entregue cuentas y la gran mayoría pidiendo no olvidar

ese capítulo obscuro de la vida de México para recordar las consecuencias y la represión

ejercida por un Estado Autoritario.



Ese reclamo hoy se hace vigente, vallas colocadas alrededor del Palacio Nacional, uso de

gas lacrimógeno y petardos, miles de policías que los fueron encapsulando, agresiones

físicas contra las personas manifestantes, heridos en la marcha anual organizada el pasado

viernes. Operativos represivos.


El PRI hoy, ya no es gobierno; MORENA es hoy el partido oficial en el gobierno que ha

tomado el control, no sólo del Poder Ejecutivo, también del Legislativo y del Judicial, esto

de inicio les permitiría atender esos reclamos: Abrir archivos, proceder, pero de verdad a

una rendición de cuentas de los hechos sucedidos entonces y garantizar la justicia y no

repetición que las generaciones actuales exigen.

Podrían evitar como fuerza política -y con ello asentar la diferencia de los de aquella

época- el hacer uso de esa justificación histórica sobre represión en nombre del “orden” y

de la “seguridad.”


Pareciera entonces que el partido oficial MORENA en el gobierno no solo está ejerciendo

“como los de antes” ante causas y hechos que criticaban duramente, las reproduce.

Reprimen a manifestantes y tiene prisa por demostrar, que se ha convertido en el nuevo

partido hegemónico, -así como el que gobernaba en ese año, 1968- pero incluso sin duda

con muchas y muy graves diferencias.


Si bien México sigue siendo un país federal en el papel, en los últimos años cada vez está

más centralizado en la práctica. Se ha perdido la división de Poderes en el país. Los pesos y

los contrapesos inexistentes. México se ha militarizado, la inseguridad se ha extendido y

se han retomado muchos de esos viejos hábitos de ese régimen priista que gobernaba en

los 60´s, 70´s, época en la que por cierto militaba en ese PRI el expresidente López

Obrador, y que hoy reproducen, tal cual como se ha escrito: “con rasgos obcecados y

necios que ni el priismo tuvo nunca.”


El negacionismo y la narrativa engañosa avanza, pero para encubrir muchas de las

problemáticas que se viven: corrupción, impunidad, tan solo dos ejemplos: las brechas

provocadas en estos últimos años por el deterioro que en materia de salud y educación

hay actualmente en el país. Con un plus muy peligroso, la presencia del crimen organizado

que hoy amenaza a las instituciones y a las estructuras políticas del país. Ahí diariamente

difundidos muchos ejemplos y muchas más nefastas herencias que se reproducen, sólo

que hoy toman el control bajo un nuevo discurso y una nueva narrativa.

La polarización nos obliga a preguntarnos si seremos capaces de construir un nuevo

espacio político común para gestionar nuestras diferencias y en esto, todas y todos

tenemos la palabra y el derecho a decidirlo…


Muchos paralelismos se pueden encontrar con las historias locales actuales que nos llevan

a la reflexión y que deben desenmascarase.

Si sabemos qué fue ese algo que provocó los hechos del 2 de octubre, quizá podamos

evitar que vuelva a suceder de manera que esa fuerza de acción colectiva que demuestran

las y los jóvenes cada año se sustente si bien en todo lo vivido entonces, pero también en


lo construido después, desconocer la historia o tratar de manipularla ya vimos que

representa un gran problema.

Hay que proteger a las nuevas generaciones, al menos para que tomen conciencia. Por

fortuna aun muchos protagonistas testigos de aquella época, pueden dar cuenta de esos

hechos pasados que hoy se reproducen y lo pueden documentar.


Recuperar los contrapesos y la división de Poderes es tan solo un objetivo, hechos como el

del 2 de octubre de 1968 deben ser referentes para no olvidar la masacre de jóvenes. Y

resignificarlo. Y construir puntos de encuentro, para que tantos resentimientos que

pareciera hoy se acumulan, disminuyan; de manera que algo así no vuelva a suceder.



Una mujer de izquierda Michelle Bachelet en un acto de homenaje a su trayectoria el

pasado miércoles hizo un llamado que hay que escuchar: “La democracia tiene que ser

capaz de responder a necesidades concretas de la ciudadanía, tiene que entregar

seguridad, oportunidades, derecho y esperanza (…)” “Si con este acto -dijo- logramos

avanzar en eso, para mí va a tener todo el sentido, porque creo que necesitamos recuperar

confianzas, fortalecer nuestras democracias y volver a construir proyectos colectivos” no

olvidemos que la historia se sigue escribiendo.

rgolmedo51@gmail.com

@rgolmedo

Palabra de Mujer Atlixco

rociogarciaolmedo.com

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