Dicen que en la política serrana nada es casualidad y que las llamadas que entran desde la capital del estado suelen llevar recados con dedicatoria tajante.
Quien acaba de sentir todo el peso del aparato en sus aspiraciones de reelección es el alcalde de Xicotepec, Carlos Barragán Amador.
Hasta hace unos días, el edil se perfilaba confiado para inscribirse en el proceso interno de Morena y buscar la coordinación municipal que le abriera paso a un periodo más en el ayuntamiento. Sin embargo, en el partido guinda no todos le tenían las puertas abiertas. Fuentes bien informadas señalan que las presiones políticas no se hicieron esperar y la señal desde la capital fue contundente: no había espacio para su registro.
El tiro de gracia llegó a través de una llamada telefónica procedente de Puebla. Sin rodeos, al edil le habrían fresco la memoria recordándole un detalle nada menor: la existencia de varias auditorías pendientes sobre su gestión.
Ante el peso de los expedientes y la advertencia implícita, a Barragán no le quedó más remedio que replegarse y girar la orden de control de daños. El mismo lunes, a través de sus redes sociales, anunció que se mantendrá en el cargo los meses que le restan como presidente municipal, descartando formalmente su participación con la casaca guinda.
De la resignación a la maniobra: la desbandada masiva
Pero quien piense que el alcalde de Xicotepec se quedará con los brazos cruzados no conoce la política local. Inmediatamente después del anuncio, Barragán sostuvo una reunión a puerta cerrada con su equipo más cercano.
Trascendió que el mensaje transmitido a su estructura fue directo y sin matices: renuncia masiva a Morena.
La indicación no es menor: la consigna abarca a cerca de 500 empleados del ayuntamiento, además de los promotores y operadores políticos desplegados tanto en la cabecera como en las juntas auxiliares.
¿El nuevo destino? Las filas de Movimiento Ciudadano (MC), la plataforma que el grupo político de Barragán busca tomar como trinchera para no quedar fuera de la jugada en el próximo proceso electoral.
Partidos rotos y cuentas pendientes
Mientras el alcalde y su círculo íntimo terminan de afinar una nueva estrategia política, las réplicas del sismo ya se sienten en la región. Habrá que ver cuál es la reacción oficial de la dirigencia estatal de Morena, pues el berrinche y el capricho por la reelección amenazan con partir al movimiento en dos frentes irreconciliables en Xicotepec.
Lo cierto es que la jugada le salió cara a Carlos Barragán: con las puertas del gobierno y del partido oficial completamente cerradas, su única salida parece ser un salto al vacío vestidos de naranja.
La duda que queda flotando en el ambiente es si esta maniobra desesperada le alcanzará para mantener el control territorial o si, al final del día, las auditorías archivadas en la capital volverán a salir a la luz



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