El Brent, referencia para buena parte del mercado internacional, llegó a cotizar alrededor de los 101 dólares por barril, después de registrar un incremento cercano al 3 por ciento durante la jornada. El West Texas Intermediate también avanzó y se ubicó alrededor de los 95 dólares.
La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán elevó la preocupación de los mercados, particularmente por los riesgos que enfrenta el transporte de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta.
El escenario se complicó después de nuevos ataques contra embarcaciones y objetivos relacionados con el conflicto. La posibilidad de que disminuya aún más el flujo de petróleo mantiene bajo presión a los mercados internacionales.
El incremento del crudo también genera preocupación por sus efectos sobre la inflación. Un petróleo más caro eleva los costos del transporte, la producción industrial y los combustibles, situación que podría obligar a los bancos centrales a mantener políticas monetarias restrictivas durante más tiempo.
Analistas incluso advierten que, si continúan las interrupciones en las rutas marítimas y aumentan los ataques contra infraestructura energética, el Brent podría alcanzar niveles todavía mayores.
La evolución del conflicto será determinante para establecer si el repunte es temporal o representa el inicio de una nueva etapa de presión sobre los precios internacionales de la energía.
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