LOS PACTOS POLÍTICOS TAMBIÉN CADUCAN








Por Karla Pulido

 En política, los pactos suelen durar mientras les resultan útiles a todos. El problema comienza cuando uno de los aliados siente que ya no lo necesitan. 

 Y eso es precisamente lo que Morena tendrá que cuidar rumbo a 2027. Las designaciones de coordinadores estatales ya provocaron inconformidades entre sus aliados.

 El Partido del Trabajo cuestionó el proceso e incluso puso sobre la mesa la posibilidad de competir por separado; mientras que el Partido Verde también exigió transparencia en las encuestas. Morena sostiene que los perfiles propuestos por sus aliados sí fueron incluidos en las mediciones. 

Y, después de varios días de tensión, la dirigencia morenista y el PT acordaron instalar una mesa técnica y realizar un segundo ejercicio para contrastar a sus respectivos perfiles. 

Es decir: por ahora hay negociación, no ruptura. Pero el episodio deja una advertencia. Las alianzas electorales no significan necesariamente lealtades permanentes. Basta recordar lo ocurrido en 2024: PAN, PRI y PRD construyeron una candidatura presidencial común alrededor de Xóchitl Gálvez, pero los resultados mostraron el peso muy distinto de cada partido dentro de aquella coalición. En la votación marcada individualmente, el PAN obtuvo más de 9.6 millones de votos y el PRI alrededor de 5.7 millones. 

 Para Morena, el desafío rumbo a 2027 no solamente será elegir buenos candidatos. También será administrar una coalición en la que el Verde y el PT tienen intereses, liderazgos y aspiraciones propias. Porque en política ningún pacto debe darse por sentado. Y cuando un aliado comienza a sentirse desplazado, el acuerdo que ayer parecía inquebrantable mañana puede convertirse simplemente en un recuerdo

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