FUENTE DE PODER.
La semana que comienza será clave para Morena. La dirigencia nacional tiene pendiente definir varios de los coordinadores estatales rumbo al proceso electoral de 2027, una etapa que, más allá de los discursos partidistas, vuelve a poner sobre la mesa el peso político de los gobernadores y de las estructuras locales.
En los hechos, los mandatarios estatales cuentan con operadores, presencia territorial y capacidad de movilización política, elementos que inevitablemente forman parte de las negociaciones internas de cualquier partido cuando se aproxima una elección.
Y en este tablero aparece Tlaxcala, donde la definición mantiene expectantes a las distintas corrientes de Morena.
Aunque en las últimas semanas Alfonso Sánchez García, ha tomado la delantera en las encuestas y esta aun paso de alcanzar la coordinación estatal de Morena pero en política no hay nada seguro,
En el caso de Ana Lilia Rivera, sigue buscando el apoyo de Andrés Manuel López Obrador esto a través de Jesús Ramirez el coordinador de asesores de la presidenta Cálida Sheinbaum.
Así que la definición esta complicada si mete la mano el expresidente Andrés Manuel López Obrador
la definición que pondrá a prueba el poder de Morena
¿LA BONITA SÁNCHEZ YA NO SERÁ CANDIDATA A LA ALCALDIA DE PUEBLA?
La ciudad de Puebla tiene un alto nivel delictivo actualmente es gobernada por un hombre Pepe Chedraui quien no ha podido frenar a la delincuencia, le comento esto porque en los pasillos del poder Hay declaraciones que se las lleva el viento y otras que, en cuestión de horas, se convierten en un problema político de alcance nacional. Eso es precisamente lo que ocurrió con el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, luego de sus desafortunadas expresiones sobre la participación de mujeres al frente de municipios con altos niveles de inseguridad.
El mandatario poblano sostuvo que era “muy delicado” proponer a una mujer en lugares donde la delincuencia se había apoderado de las comunidades, al referirse a la integración de Concejos Municipales en municipios como Esperanza y Tepeyahualco.
La frase cayó como balde de agua fría, particularmente porque el país tiene a Claudia Sheinbaum como presidenta de México y porque el discurso de igualdad y participación política de las mujeres forma parte central de la agenda de Morena.
Armenta intentó corregir el rumbo horas después. En redes sociales afirmó que las mujeres tienen plena capacidad para desempeñar cualquier responsabilidad pública o privada y aseguró que en Puebla pueden y deben gobernar municipios y el propio estado.
También presumió la presencia femenina en su gabinete y sostuvo que su respaldo a las mujeres “no es discurso”.
Pero en política, una rectificación no siempre borra el impacto de la primera declaración.
El asunto escaló todavía más cuando el tema llegó hasta la conferencia mañanera. Claudia Sheinbaum fue cuestionada directamente y calificó las palabras del gobernador como “no muy afortunadas”. Aunque reconoció que Armenta había corregido posteriormente su postura, la presidenta aprovechó para recordar algo fundamental: en Morena las candidaturas se determinan mediante encuestas y no por decisión unilateral de un gobernador; si una mujer gana una encuesta, debe respetarse esa decisión.
Y ahí está quizá la parte política más delicada para el gobernador.
Porque el problema ya no es solamente lo que dijo, sino la lectura que puede hacerse dentro y fuera de Puebla. Una declaración de esta naturaleza abre una discusión sobre seguridad, género, derechos políticos y, sobre todo, sobre quién determina quién puede gobernar un municipio en condiciones de violencia.
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