La decisión dependerá del estado que presente la cancha y de si existen las condiciones necesarias para disputar el partido con normalidad.
Mientras se esperaba la confirmación del inicio, las gradas del inmueble mostraron un ambiente completamente futbolero. Celestes y azulcremas permanecieron en sus lugares pese al fuerte aguacero, muchos de ellos completamente empapados, pero manteniendo los cánticos y el apoyo hacia sus respectivos equipos.
La lluvia tampoco consiguió apagar la rivalidad. Entre gritos, porras y playeras mojadas, ambas aficiones hicieron sentir su presencia mientras aguardaban pacientemente el momento de que el balón comenzara a rodar.
El escenario estaba preparado para una nueva batalla entre dos de los clubes con mayor convocatoria del futbol mexicano. Cruz Azul y América llegaban con la intención de protagonizar otro episodio de una rivalidad que suele generar emociones dentro y fuera de la cancha.
Ahora, todo queda en manos de las condiciones meteorológicas. Si el terreno de juego lo permite, el Clásico Joven podrá comenzar y las dos escuadras buscarán responder ante una afición que, pese al aguacero, demostró que la pasión por el futbol no se detiene ni siquiera bajo la lluvia.
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