La crisis ha provocado un nuevo enfrentamiento político entre sectores que exigen mayores controles migratorios y quienes defienden una política europea que preserve el derecho de las personas a solicitar protección.
El debate ocurre mientras varios gobiernos europeos enfrentan presión interna por el incremento de la migración y las dificultades para gestionar las solicitudes de asilo.
La Unión Europea estudia distintas alternativas para reforzar sus mecanismos de control y dar mayores herramientas a los Estados miembros ante situaciones de emergencia.
El tema también se ha convertido en un factor político de peso, particularmente ante el crecimiento de partidos que plantean políticas migratorias más restrictivas.
Las decisiones que adopte Bruselas podrían modificar nuevamente las reglas sobre asilo, fronteras y distribución de responsabilidades entre los países del bloque.
Publicar un comentario