Pekín, China.— China puso oficialmente en operación este miércoles el Canal de Pinglu, una de las principales obras de infraestructura destinadas a conectar el interior del país con las rutas marítimas internacionales del sureste asiático.
La nueva vía navegable tiene una extensión aproximada de 134.2 kilómetros y conecta el sistema fluvial del suroeste de China con el golfo de Beibu, facilitando la salida de mercancías desde regiones interiores hacia el mar.
La infraestructura se encuentra en la región autónoma de Guangxi y forma parte del llamado Nuevo Corredor Internacional Tierra-Mar Occidental, una estrategia con la que Pekín busca mejorar la conexión entre las zonas del interior y los principales puertos marítimos.
Uno de los principales efectos esperados es la reducción de las distancias que deben recorrer las mercancías. De acuerdo con los reportes publicados sobre el proyecto, la nueva ruta permite ahorrar más de 560 kilómetros respecto a determinados trayectos marítimos utilizados anteriormente. También se estima que puede reducir los costos logísticos hasta en alrededor de 30 por ciento.
El canal fue diseñado para permitir el tránsito de embarcaciones de hasta 5 mil toneladas, por lo que podrá ser utilizado principalmente para el transporte de mercancías.
Su ubicación también tiene importancia comercial debido a la conexión con el golfo de Beibu y, desde ahí, con rutas marítimas que comunican a China con otros mercados asiáticos. Las autoridades esperan que la infraestructura facilite el intercambio con países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, conocida como ASEAN.
La obra busca además impulsar el desarrollo económico de varias provincias y regiones del interior chino que se encuentran alejadas de la costa. Al contar con una conexión más directa hacia el mar, las empresas de esas zonas podrían disponer de nuevas alternativas para movilizar productos y materias primas.
El Canal de Pinglu cuenta con tres complejos de esclusas y fue construido como una vía de navegación de gran capacidad. Su puesta en operación representa un nuevo componente dentro de la estrategia china para ampliar la infraestructura logística nacional.
El proyecto también tiene una dimensión económica de largo plazo. Más allá de reducir tiempos y distancias, Pekín busca que las regiones del interior tengan una mayor participación en los flujos comerciales internacionales.
Durante la jornada inaugural comenzaron los primeros movimientos de embarcaciones de carga, marcando el inicio de una nueva etapa para esta vía fluvial.
Ahora el desafío será consolidar el canal como una ruta comercial constante y competitiva. Su funcionamiento permitirá evaluar en los próximos meses el impacto real que tendrá sobre los costos de transporte, el comercio regional y la actividad industrial.
Con la apertura de esta infraestructura, China suma una nueva conexión entre sus redes fluviales interiores y los mercados marítimos internacionales, reforzando su apuesta por ampliar la conectividad de sus regiones alejadas de la costa.
Foto: CN-STR/AFP pic
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