Los precios internacionales del petróleo retrocedieron este jueves después de varios días de ganancias, presionados por las nuevas previsiones que apuntan hacia una menor demanda mundial de crudo y por un fuerte incremento de los inventarios estadounidenses.
El Brent, referencia internacional del mercado petrolero, llegó a registrar pérdidas superiores a 3% durante la jornada antes de moderar su caída.
Al cierre, terminó alrededor de los 87.07 dólares por barril, con un descenso de 2.15%. El West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, bajó 2.4%, hasta los 81.25 dólares.
La caída se produjo después de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) redujera nuevamente su previsión de crecimiento de la demanda mundial para 2026.
El organismo ahora calcula un incremento de apenas 580 mil barriles diarios, frente a su estimación anterior de 780 mil barriles.
Se trata de la cuarta revisión consecutiva a la baja realizada por la OPEP sobre sus expectativas de crecimiento del consumo petrolero durante este año.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) presentó una perspectiva todavía más negativa. El organismo estima que el consumo mundial podría registrar una contracción de 1.6 millones de barriles diarios durante 2026, debido principalmente a los elevados precios de los combustibles y las afectaciones que enfrenta el suministro energético internacional.
Otro elemento que presionó al mercado fue el aumento inesperado de las reservas de crudo en Estados Unidos. Los inventarios comerciales estadounidenses aumentaron en 17.4 millones de barriles durante la semana que terminó el 7 de agosto, alcanzando 424.4 millones de barriles.
El incremento representa el mayor aumento semanal registrado desde enero de 2023 y fue interpretado por los inversionistas como una señal de menor dinamismo en el mercado estadounidense.
A pesar de la caída, el mercado petrolero continúa marcado por una elevada incertidumbre debido a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. Las dificultades para restablecer el tránsito normal de embarcaciones por el estrecho de Ormuz mantienen el temor de nuevas interrupciones en el suministro mundial.
El escenario es particularmente complejo porque mientras la AIE prevé una caída del consumo, la OPEP mantiene una expectativa de crecimiento, aunque mucho menor a la calculada anteriormente.
La combinación de menor demanda, mayores inventarios estadounidenses y riesgos geopolíticos mantiene al mercado en un escenario de alta volatilidad.
Para los consumidores, una prolongada reducción de los precios internacionales podría eventualmente aliviar los costos de los combustibles; sin embargo, cualquier escalada en Medio Oriente podría modificar rápidamente la tendencia y provocar nuevos incrementos.
Publicar un comentario