De acuerdo con registros delictivos y versiones que han vuelto a cobrar fuerza tras su captura, a Rafael N. se le vincula directamente con agresiones con armas de fuego ocurridas en 2020, año en el que presuntamente baleó la fachada del edificio de Plaza Marsala, propiedad del empresario Maurice Gendrón.
Pese a estos antecedentes y las alertas previas sobre su conducta, el imputado logró operar bajo un perfil de supuesto promotor técnico a través de la asociación civil Itebio A.C.. Bajo este esquema, en mayo de 2026 tuvo acceso a instalaciones oficiales para firmar un convenio de colaboración institucional con el rector de la Universidad Politécnica Metropolitana de Puebla (UPMP), Raymundo Atanacio Luna.
El contraste institucional y el desmarque
La revelación de su historial delictivo ha generado cuestionamientos sobre los filtros de seguridad de las autoridades educativas al momento de validar alianzas institucionales.
Aunque el convenio firmado con la UPMP cumplía estrictamente con los formalismos burocráticos para que los alumnos realizaran prácticas profesionales —sin que existiera una relación o complicidad personal entre el rector y el detenido—, la coincidencia de los nombres desató un rápido desmarque digital.
Tras el operativo de captura en Angelópolis, la universidad retiró de inmediato todo el material gráfico de la firma del convenio de sus redes oficiales. El caso pone en evidencia cómo un personaje con antecedentes de disparos a inmuebles comerciales logró circular libremente e institucionalizar acuerdos con el sector educativo formal del estado.
Para conocer más detalles sobre el comportamiento de este agresor en la zona metropolitana, puedes consultar este análisis sobre El perfil del tirador de la Atlixcáyotl, el cual detalla cómo operaba para evadir a la justicia antes de su detención.
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