Un fenómeno geológico de extrema agresividad sacudió a Venezuela la tarde de este miércoles 24 de junio, coincidiendo con el día feriado de la Batalla de Carabobo. Dos sismos masivos, catalogados por expertos como un "doblete sísmico" debido a que ocurrieron con una diferencia de apenas 39 segundos, provocaron el colapso de infraestructuras clave, pánico masivo en las calles y pérdidas humanas que continúan en ascenso.
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) confirmó las magnitudes y epicentros definitivos del desastre: el primer evento sísmico (evento premonitor) registró una magnitud de 7.2 con epicentro a 24 kilómetros de San Felipe, estado Yaracuy. Solo 39 segundos después, la tierra volvió a quebrarse con el sismo principal de magnitud 7.5, localizado a 23 kilómetros al sureste de Yumare, a una profundidad sumamente superficial de solo 10 kilómetros, lo que amplificó su potencial destructivo.
El impacto sobre el terreno alcanzó una intensidad IX (Violento) en la escala de Mercalli. El movimiento telúrico fue tan masivo que las ondas se percibieron con fuerza extrema en la capital, Caracas, y traspasaron las fronteras, provocando evacuaciones de edificios y oscilaciones prolongadas en ciudades colombianas como Bogotá, Bucaramanga y Barranquilla.
Minutos después del siniestro, se activaron de forma preventiva alertas de tsunami para Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses ante la posibilidad de olas peligrosas.
Las autoridades venezolanas y los cuerpos de rescate han reportado un saldo preliminar que asciende a 188 personas fallecidas y más de 1,520 heridos, aunque el sistema de estimación de daños PAGER del USGS advierte que la cifra de fatalidades e impacto económico podría escalar drásticamente en las próximas horas debido al colapso de edificaciones residenciales y comerciales.
Los servicios de electricidad y telecomunicaciones colapsaron en la región centro-norte del país.
Debido a la festividad nacional, una gran parte del comercio se encontraba cerrado al momento de los derrumbes, un factor que, según analistas locales, evitó una tragedia de proporciones aún mayores en los cascos urbanos.
Diversas naciones de América Latina han comenzado a activar puentes humanitarios y enviar brigadas de rescate para asistir en la remoción de escombros en los estados de Yaracuy y Carabobo. Este desastre ya figura entre los cinco terremotos más potentes registrados en territorio venezolano en los últimos 126 años.
Publicar un comentario