· ANPEC reporta el precio promedio de la CBA: $2,121.59, lo que significa una variación al alza de 0.72%. ($15.14).
· Los productos que más aumentaron en el último mes son chile poblano, papa, sal de mesa, pasta para sopa y papel higiénico.
· La inflación alimentaria ya supera el 8%, casi el doble de la inflación general reportada en México.
Ciudad de México a 18 de mayo de 2026.-
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) reporta la variación de precios de la canasta básica alimentaria de cuarenta y cuatro productos de abril a mayo del presente año, estudio de mercado realizado en los treinta y dos estados de la República, con una muestra aleatoria domiciliada, ambulatoria y estratificada en más de 200 puntos de venta en tres niveles de consumo: alto, medio y popular.
El precio promedio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) resultó en $2,121.59 al aumentar su precio en promedio $15.14, lo que significa una variación al alza de 0.72%.
Los cinco estados donde la CBA presentan mayor variación de precios fueron Sonora (5.78%), Baja California Sur (5.70%), Veracruz (4.93%), Hidalgo (3.70%) y Campeche (3.53%). En tanto, los estados donde la CBA resultó más cara fueron Edomex $2,450.00, Colima $2,369.00, Nayarit $2,292.00, Durango $2,277.00 y Zacatecas $2,269.00.
Los productos que más aumentaron en el último mes son chile poblano 15.47% (de $71.38 a $82.42), papa 13.22% (de $38.09 a $43.13), sal de mesa 6.42% (de $23.38 a $24.88), pasta para sopa 4.15% (de $12.06 a $12.56) y papel higiénico 3.14% (de $32.84 a $33.88).
“Es importante señalar que la reciente decisión del Banco de México de reducir la tasa de interés bajo el argumento de que la inflación está cediendo genera debate, ya que dicha expectativa se sustenta apenas en una ligera disminución reportada por el INEGI en la inflación general; sin embargo, la inflación que verdaderamente impacta a la mayoría de la población es la alimentaria, la cual mantiene una tendencia considerablemente más elevada”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Mientras la inflación general está en 4.45%, la inflación alimentaria anual se encuentra en 8.29%, casi al doble a tasa anual, afectando principalmente a las familias que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de comida, pegando con mayor fuerza a la población rural, en donde la línea de la pobreza es del 6.3% contra una línea del 5.7% en el urbano.
Entonces, esta política del Banco de México resulta preocupante porque pone en entredicho el prestigio y la credibilidad de una institución fundamental para la economía del país. No hay que olvidar que sus reportes y decisiones son los que terminan marcando el pulso y la percepción del mercado en México. Una narrativa de que la inflación ya está cediendo, cuando la inflación alimentaria sigue golpeando el bolsillo de las familias, es una apuesta delicada, porque lo más importante que debe cuidar el Banco de México es su credibilidad.
En paralelo, la calificadora internacional S&P Global Ratings (Standard & Poor’s) encendió señales de alerta al cambiar la perspectiva económica de México de estable a negativa, argumentando preocupaciones relacionadas con el bajo crecimiento económico, la presión fiscal y el incremento de la deuda pública.
La reacción del gobierno federal fue del todo emocional y visceral al establecer un alegato pendenciero y sentenciar que ese dictamen estaba equivocado; sin embargo, los problemas económicos no desaparecen mediante discursos.
La realidad es que el país enfrenta bajo dinamismo económico, limitada inversión pública y una inversión privada contenida por la incertidumbre política y jurídica.
La combinación de inflación persistente (pese a la expectativa del Banco de México de que la inflación bajará, más como acto de fe que de una realidad respaldada), bajo crecimiento económico (0.8% durante el primer trimestre del 2026) y menor inversión, generan un escenario de “estanflación” que coloca al país en tentativa de recesión y termina afectando directamente el consumo popular y el poder adquisitivo de las familias.
El costo de la alimentación sigue siendo el principal golpe al bolsillo de los hogares.
De acuerdo con INEGI, una persona requiere alrededor de $2,600.00 mensuales para cubrir su alimentación básica; si consideramos que las familias mexicanas están integradas en promedio por cuatro personas, un hogar necesita destinar al menos $10,400.00 mensuales solamente para comer.
Mientras la canasta del PACIC contempla 24 productos y presume un precio cercano a los $910.00, la realidad del mercado muestra otra dimensión; la canasta monitoreada por ANPEC con 44 productos ronda los $2,100.00 y la de INEGI con 50 productos se establece en cerca de $2,600.00 por persona. Se necesitarían 11 canastas básicas PACIC o 5 canastas ANPEC para poder garantizar la alimentación mensual de un hogar. Esto demuestra la enorme distancia entre los programas oficiales y la realidad cotidiana de las familias mexicanas.
Quienes más padecen esta situación son los hogares más vulnerables del país.
Cerca del 40% de las familias mexicanas, alrededor de 15 millones de hogares, enfrentan serias dificultades para sobrellevar su manutención y tener en sus mesas viandas con alimentos de la mayor calidad nutricional posible.
“ANPEC insiste en señalar que el principal objetivo de cualquier sociedad moderna debe ser garantizar hambre cero, nadie debería quedarse sin comer. La ciudadanía de a pie no tiene una mala alimentación por gusto, sino por falta de poder adquisitivo, lo que gana ya no alcanza para comprar los alimentos que necesita porque cada vez cuestan más, esa es la realidad. Tratar de matizarlo, ocultarlo o negarlo es una banalidad”, sentenció Rivera.
Por ello, ANPEC exhorta a las autoridades y a la sociedad en su conjunto a reconocer la gravedad del problema alimentario que enfrenta el país y a construir políticas públicas eficaces que garanticen el acceso a una alimentación suficiente, accesible y de calidad para todos los mexicanos.
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