SABERSINFIN
Abel Pérez Rojas
“Todo pasa y todo queda…”, escribió Antonio Machado en aquellos versos
inmortalizados por Joan Manuel Serrat, para recordarnos que el tiempo, además
de transcurrir, también deja marcas, resonancias y aprendizajes que terminan por
modelar nuestra conciencia. Bajo esa premisa resulta inevitable reflexionar, con
una mezcla de gratitud y contemplación crítica, sobre lo vivido en el VIII Encuentro
Internacional de Poesía Sabersinfin, acontecimiento que, más allá de su
dimensión literaria, se constituyó como un espacio de diálogo, formación cultural y
construcción colectiva del pensamiento.
La edición de este año estuvo marcada por dos acontecimientos fundamentales: la
proximidad de los primeros veinte años de Sabersinfin y la presentación pública
del Manifiesto del Saber Infinitista, documento escrito por el académico Miguel
Ángel Martínez Barradas, cuya relevancia trasciende el ámbito poético para
proyectarse hacia la discusión epistemológica, educativa y cultural
contemporánea.
Hablar del Encuentro únicamente desde la lógica de un programa de actividades
sería insuficiente. Todo proceso cultural auténtico rebasa los horarios y las
estructuras formales
. El verdadero sentido de estas jornadas se construyó en los
diálogos espontáneos, en los intercambios humanos, en las conversaciones
sostenidas fuera de las mesas de lectura y, especialmente, en la posibilidad de
reconocernos como sujetos vinculados por la sensibilidad, el pensamiento crítico y
la educación permanente.
Desde una visión académica, el Encuentro deja interrogantes esenciales sobre el
papel de la poesía en el contexto contemporáneo. No se trata únicamente de
comprender la literatura como expresión estética, se trata de asumirla como una
herramienta cognitiva capaz de ampliar la percepción de la realidad y de fortalecer
procesos de interpretación simbólica del mundo. La poesía, vista desde el
horizonte del saber infinitista, deja de ser un ejercicio ornamental para convertirse
en una vía de exploración epistemológica y de reconstrucción de la conciencia
colectiva.
En ese sentido, las reflexiones derivadas del Encuentro permiten advertir la
necesidad de seguir documentando, analizando y sistematizando los fenómenos
culturales desde una perspectiva interdisciplinaria. La formación en ciencias
sociales brinda herramientas metodológicas indispensables; sin embargo, la
comprensión profunda de lo humano exige también sensibilidad poética, intuición y
capacidad de contemplación.
La razón analítica y la imaginación simbólica son
dimensiones complementarias.
Uno de los temas más significativos que emergieron durante estas jornadas fue la
relación entre creatividad e inteligencia artificial. En medio de un entorno cada vez
más mediado por tecnologías generativas, surge la necesidad de preservar ciertos
territorios íntimos de la creación humana.
La reflexión no implica rechazar la
tecnología, consiste en comprender que el acto poético posee zonas
profundamente vinculadas con la experiencia interior, la memoria emocional y la
subjetividad irrepetible del creador. Ahí radica, en gran medida, lo que nos hace
ser humanos y que no debe ser transferido a nadie.
El VIII Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin también permitió constatar la
importancia de la diversidad generacional como elemento constitutivo de toda
comunidad cultural sólida.
Resultó particularmente significativo observar la
participación de adultos mayores cuya vitalidad intelectual demuestra que la
lucidez radica en la capacidad de mantener viva la curiosidad, la sensibilidad y el
entusiasmo por aprender y desaprender.
Del mismo modo, la presencia de jóvenes escritores, declamadores y estudiantes
evidenció que existe una necesidad latente de espacios donde las nuevas
generaciones puedan desarrollar pensamiento crítico, sensibilidad artística y
compromiso cultural.
Esta convivencia intergeneracional representa uno de los
mayores aciertos del proyecto Sabersinfin: construir puentes entre experiencias
distintas para fortalecer comunidades de aprendizaje y de creación colectiva.
Especial relevancia adquiere el hecho de que el Encuentro haya reunido
participantes provenientes de distintos países y contextos culturales.
La presencia
de escritores, investigadores y artistas de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia,
Cuba, Guatemala y España confirma que el proyecto Sabersinfin ha dejado de ser
únicamente una iniciativa local para consolidarse como un movimiento cultural de
alcance internacional.
Este desarrollo no debe entenderse únicamente en términos de expansión
geográfica. Su importancia radica en la consolidación de redes de colaboración
intelectual capaces de generar nuevas formas de diálogo entre poesía, ciencia,
educación y cultura.
Precisamente ahí reside uno de los fundamentos centrales
del saber infinitista: la convicción de que el conocimiento auténtico no puede
fragmentarse en compartimentos aislados, sino que debe construirse desde la
interrelación permanente entre disciplinas, sensibilidades y experiencias humanas.
Otro aspecto profundamente significativo fue constatar cómo instituciones
académicas y culturales de gran relevancia abrieron sus puertas para el desarrollo
de estas actividades. La participación de la Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla, de la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura, del Instituto de
Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, del Instituto Municipal de
Arte y Cultura de Puebla y del H. Congreso del Estado de Puebla representa una
señal alentadora respecto a la necesidad de fortalecer los vínculos entre cultura,
educación y sociedad.
En tiempos marcados por la fragmentación, la superficialidad informativa y la
aceleración tecnológica, encuentros de esta naturaleza adquieren una relevancia
especial.
La poesía vuelve a colocarse como espacio de resistencia intelectual,
como ejercicio de profundidad y como posibilidad de reconstrucción humana frente
a los procesos de deshumanización contemporánea.
Más allá de los nombres, las ponencias y las actividades específicas, el VIII
Encuentro Internacional de Poesía Sabersinfin dejó una certeza: la cultura
continúa siendo uno de los caminos más poderosos para fortalecer el tejido social
y ampliar los horizontes de conciencia. La educación permanente, entendida como
transformación integral del ser humano, sigue siendo una tarea urgente.
Quizá ahí radique el verdadero sentido de estas jornadas: recordarnos que la
poesía tiene el poder de convocatoria para reunir voluntades, construir comunidad
y abrir espacios para la esperanza consciente. Porque, al final, lo verdaderamente
importante no son solo los eventos realizados, sino las preguntas, vínculos y
búsquedas que permanecen después de ellos.
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