La burbuja del streaming finalmente ha estallado. Tras años de fragmentación de contenido y aumentos de precios, las principales plataformas (Netflix, Disney+ y Max) han reportado una migración masiva de usuarios hacia los planes FAST (Free Ad-supported Streaming Television). Este modelo, que ofrece contenido gratuito a cambio de pausas comerciales ininterrumpibles, está canibalizando las suscripciones premium.
El fenómeno responde a la "fatiga de decisión" del espectador, quien ahora prefiere canales lineales con programación curada en lugar de navegar por catálogos infinitos. Esta transición marca el regreso de la publicidad como el motor principal de la industria del entretenimiento digital, obligando a las productoras a replantear sus presupuestos millonarios para series originales que ya no garantizan la retención de suscriptores.
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