FUENTE DE PODER.
En el arranque de toda administración estatal hay una curva de aprendizaje, ajustes naturales y reacomodos inevitables.
Sin embargo, en el caso del gobierno de Alejandro Armenta, los tiempos parecen correr más rápido que los resultados, y eso comienza a generar inquietud tanto al interior como al exterior de su gabinete.
Los indicadores políticos no siempre se miden en cifras oficiales, sino en percepciones, y hoy la percepción dominante es que el equipo del mandatario no ha logrado responder a las expectativas planteadas desde el inicio de su gestión. Proyectos que no terminan de despegar, estrategias que no aterrizan y una operación política que luce débil han encendido focos rojos en Casa Aguayo.
En este contexto, no resulta casual la reciente reunión privada que sostuvo el gobernador con Jorge Estefan Chidiac.
El encuentro, ocurrido este sábado bajo el pretexto de una comida, tuvo claramente un trasfondo político.
En la mesa no solo hubo platillos, sino también una conversación de alto nivel sobre el rumbo de la administración estatal y, sobre todo, la necesidad de fortalecerla.
Versiones cercanas apuntan a que Alejandro Armenta habría puesto sobre la mesa la posibilidad de que Jorge Estefan Chidiac se incorpore en breve a una de las secretarías más relevantes del estado.
La intención es clara: sumar experiencia, oficio político y capacidad de operación en un momento donde esos atributos parecen escasos.
Y es que más allá de los discursos, la realidad es que el gobierno estatal enfrenta una falta de resultados tangibles. En diversas reuniones, incluso, se ha percibido un tono de urgencia y cierta desesperación por parte del mandatario ante lo que muchos califican como avances insuficientes o, en el peor de los casos, inexistentes.
La posible llegada de perfiles como Estefan no es menor.
Se trata de un político con trayectoria, conocimiento de la administración pública y, sobre todo, con redes de operación que podrían oxigenar a un gabinete que hoy luce rebasado por las circunstancias.
La pregunta de fondo es si estos ajustes llegarán a tiempo o si el desgaste ya comenzó a hacer mella en la administración.
Porque en política, como bien se sabe, no solo importa corregir, sino hacerlo antes de que los costos sean irreversibles.
Por lo pronto, la mesa está puesta… y no precisamente para una comida.
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