Al minuto

LA CONDENA DE LA HISTORIA






Fernando Vázquez Rigada


 El régimen cubano se derrumba. La gente sale a las calles masivamente. Los videos que corren en redes registran un solo grito: —¡Libertad! No demandan comida. Luz. Gasolina. 

Esa escasez, brutal e injusta, no es el núcleo de la quema del partido comunista en Morón o de la toma de calles en diversas ciudades, La Habana incluida. No es, por tanto, el fin del bloqueo la demanda social hecha grito. Es el hartazgo. ¿A qué? A la precariedad, obvio

. Pero también a la opresión. Al bozal. A las cadenas que imponen los CDR en cada cuadra. Detonó la valentía sobre el miedo la declaración de Díaz Canel al confesar que había negociaciones con Estados Unidos.

 Eso no significa sino la claudicación. México facilitó el diálogo con el nieto de Raúl Castro.

 Las pláticas imponen un simbolismo: Díaz Canel es un títere. Un hombre sin mando que reconoce su debilidad extrema al decir en su anuncio del viernes que “bajo la dirección del general del ejército” es decir, Raúl Castro, “y la mía” en un plano de empleado, se han comenzado conversaciones con EU. Su lenguaje corporal lo dice todo: cenizo, bamboleante, derrotado.

 Pero también, las conversaciones son un anticipo: Estados Unidos prepara la salida conducida del comunismo. Quedará, quizá, el nieto de los Castro, apodado el Cangrejo, de 41 años que acaso tenga ascendencia sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

 El único financiador y alcahuete que le queda a la dictadura es México. Se le regalaba petróleo. Se le mandaba dinero contratando a médicos. Hay ligas importantes con el sistema de inteligencia.

 El expresidente sale a pedir dinero a través de una AC: las mismas que combatió y llevó a la bancarrota. Triste papel de México. Es como si, en los 70s, hubiéramos apoyado a Pinochet y a Somoza y no a los perseguidos, torturados, hambrientos

. Las víctimas son los cubanos, cuya devastación resulta ya insoportable tras una larga noche de abusos y corrupción. Estados Unidos no es responsable de la crisis terminal del régimen sino la torpeza, el abuso, la incoherencia y la crueldad de una camarilla que se apoderó del país por 67 años. Lo destrozaron todo: la economía, la libertad, la independencia.

 Pusieron barrotes a los sueños y mandaron al paredón la utopía. Triste fin de la revolución: negociando la impunidad de sus cuadros seniles. Pactando su huida. Pavimentando su salida. Así será. Y será mejor que ocurra pronto.

 Liberaron a más de 50 presos políticos que, según la dictadura, no existen. Subyugados, se menciona anunciarán reformas de mercado en unos días. Demasiado tarde. Sin estado de derecho. Sin productividad. Sin energía. Sin infraestructura: inútil. Ya las reservas no bastan. No con ellos. Deben irse. E irse ya. @fvazquezrig

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