El problema de la sociedad mexicana y de diversos países en el mundo es de una
gran complejidad debido principalmente a que enfrentan desigualdad económica,
violencia, narcotráfico, corrupción etc.; aunado a la falta de acceso a servicios
básicos como la educación y la salud entre otros rubros.
Ahí es donde surgen los conflictos sociales, la respuesta es la reacción natural de
la población ante la opresión, las dictaduras y las leyes que les son lesivas.
La
idea estriba en que estas formas de gobierno hagan valer sus derechos
fundamentales e inherentes de las personas, logrando paz y armonía social.
Cuando estos preceptos se ausentan de los asuntos públicos, se crea el caldo de
cultivo para el conflicto social, el cual se materializa en confrontaciones, crisis
sociopolítica y alteraciones civiles que deben enfrentar los gobiernos.
Cuando los conflictos sociales escalan, y se les da poca o nula importancia
gubernamental para su gestión, refleja el escaso nivel de principios y la poca
importancia a los valores sociales, genera irritación social debido a la forma en
como ejercen sus administraciones los gobiernos populistas.
Este mismo tipo de gobierno que utilizan su retórica anti-élite, su enfoque en el
"pueblo" como una entidad homogénea y su tendencia a tomar decisiones
políticas que buscan ganar el apoyo popular a corto plazo, a menudo a expensas
de políticas a largo plazo más sostenibles y, que contribuyen a la irritación social,
se resumen en:
Promesas no cumplidas:
Los líderes populistas a menudo hacen promesas
grandiosas que no siempre pueden cumplir. Esto puede generar frustración y
desilusión entre la población cuando las expectativas no se cumplen.
Polarización social:
La retórica populista divide a la sociedad en "nosotros" contra
"ellos", lo que puede aumentar la polarización y el conflicto social, llevando a
tensiones y enfrentamientos entre diferentes grupos dentro de la sociedad.
José Roberto Fuentes López
Corrupción y falta de transparencia:
Los populistas a menudo se presentan como
opositores a la corrupción, pero en muchos casos, sus gobiernos también están
involucrados en prácticas corruptas; aunado a la falta de transparencia y rendición
de cuentas, aumenta la desconfianza e irritación entre la población.
Desgaste institucional: Los gobiernos populistas a menudo socavan las
instituciones democráticas y el estado de derecho, lo que puede debilitar la
confianza en el sistema político y judicial.
Esto puede llevar a una sensación de
impotencia y frustración entre los ciudadanos.
Economía inestable: Las políticas económicas populistas, como el aumento del
gasto público sin una planificación fiscal adecuada, pueden llevar a la inflación, el
endeudamiento y la inestabilidad económica. Situación que afecta negativamente
el bienestar presente y futuro de la población, incrementando la irritación social.
Represión y violación de derechos humanos:
En algunos casos, gobiernos
populistas recurren a la represión, violando derechos humanos para mantener el
control.
Lo cual genera un clima de miedo y resentimiento entre la población.
Bajo este breve análisis, es importante abordar estos problemas de manera
integral, promoviendo un diálogo inclusivo que busque soluciones sostenibles y
justas para todos los sectores de la sociedad. Problemática que se debe ir
resolviendo a través del esfuerzo conjunto de gobiernos, organizaciones no
gubernamentales, sector privado y sociedad en general.
Los procesos que están más cerca de alcanzar soluciones son aquellos que tienen
legitimidad y que son colaborativos y eficaces. Por ello un gobierno que se precie
de ser democrático, debe escuchar las voces de los diferentes sectores y; de
manera conjunta establecer estrategias para la resolución de los problemas
Concluyo con una interrogante
¿Para qué sirve un Conflicto Social en la sociedad?
Los conflictos sociales pueden servir como motores de cambio social y pueden
poner de relieve problemas que requieren pronta atención y solución.
Sus comentarios. jrobertofl2021@outlook.com
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