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26 de agosto de 2021

Más vale muertos que burros

 




Fauna Política . Por Rodolfo Herrera Charolet .
 La decisión del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, entre tomar clases a distancia o regresen a las aulas, está el rezago educativo y el abandono de los alumnos, derivado principalmente de la faltar de recursos tecnológicos y del acompañamiento físico de familiares y docentes. Los efectos de la pandemia que no tiene aún certeza de su conclusión ha impactado, además de la economía, la educación que reciben millones de alumnos, en donde de continuar sin las clases presenciales existe la inminente posibilidad de perder toda una generación de estudiantes que probablemente dejarán su educación, ante las dificultades que están asociadas a un modelo educativo a distancia, para el cual el gobierno mexicano no estaba preparado. El documento Estrategia Nacional para el Regreso Seguro a las Escuelas de Educación Básica Versión 2.0, establece algunas pautas que se deben cumplir para evitar la catástrofe educativa que ya se anticipa.



Se desconoce si existe una Versión 1.0 o variantes de la 1.1 a la 1.9, sin embargo con una pátina de modernidad digital, le agregaron la “versión”, más para cubrir posibles errores, que sin duda existen y conoceremos cuando publiquen las versiones 2.1 y subsecuentes. Pero no importando que los alumnos y docentes que asistan a clases presenciales corran el riesgo de contagio y su posible muerte, es para el gobierno de la república más importante no perder la generación estudiantil, que dicho sea de paso ha sido fuertemente financiada con el erario.




 Ya sea con los recursos públicos para “modernizar” instalaciones que se hacen en construcción, mantenimiento y equipamiento, como aquellos fondos que se entregan directamente a los alumnos en efectivo y que constituye una base importante de rentabilidad electoral. Sin control de la pandemia, la proliferación de nuevas variantes del virus y la recurrencia de picos de contagio y mortalidad, el gobierno federal estudia el retorno a las aulas, exigencia que el propio Presidente de la República ha señalado como inminente y obligatorio, “llueva, truene o relampaguee”, como lo afirmó en Veracruz el sábado 24 de julio de 2021. El presidente insistió en que las escuelas han estado cerradas demasiado tiempo y es hora de reabrirlas.




 El avance de la vacunación contra el COVID-19 favorece esta decisión. (1) Aunque no se ha controlado la pandemia, algunas regiones del país han superado la etapa crítica, “de modo que continuar sin actividades escolares presenciales o semipresenciales implica riesgos muy graves para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes”. Así que la Secretaría de Educación Pública (SEP) recomienda contra la deserción: Identificar a estudiantes en riesgo de dejar los estudios. Diseñar una campaña para maximizar las tasas de reinscripción. 




 Promover el regreso de las niñas a la escuela, con apoyo de la comunidad. Poner especial atención en niños, niñas y adolescentes en condiciones de alta vulnerabilidad. El retorno a clases presenciales, no importando la posibilidad de contagio, evitaría una generación perdida. Lo cual puede observarse en los resultados obtenidos de la Encuesta para la Medición del Impacto de la covid-19, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en donde para el ciclo 2020-2021, no se inscribieron a las escuelas 5.2 millones de alumnos, 2.3 millones a causa de la pandemia por covid-19 y el resto, 2.9 millones por falta de recursos económicos. Aun cuando la Estrategia Nacional Versión 2.0 de la subsecretaría del ramo, expone que la complejidad de regresar a la escuela en medio de una pandemia exige un reconocimiento del contexto social, demográfico, cultural y de la infraestructura física en el que se desarrollan las actividades escolares.




 En cuanto a las directivas que establece dicho documento, también se refiere a la comunicación y la importancia de evitar mensajes específicos para aquellos grupos que están en mayor riesgo de abandono escolar, como por ejemplo las niñas y adolescentes mujeres, debido a normas sociales de género. El documento Versión 2.0 sin duda agrupa las buenas intenciones del gobierno de la República, pero está desprovisto de una realidad objetiva, la deserción en parte se deriva de familias y comunidades abatidas por la pobreza, en donde la maximización de los resultados está en función de la realidad que viven millones de mexicanos. Empobrecidos y acosados por la inseguridad pública en la que viven. Así que en la burbuja de expertos y asesores del presidente en temas de salud y educación, en su estrategia 2.0 más vale muertos que burros.
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