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24 de junio de 2018

Virus en un congelador podría exterminar la raza humana

Tenía apenas unos 10 años cuando me enteré que el creador de Mickey Mouse posiblemente vivía congelado en un tubo criogénico debajo de algún parque de diversiones.

Los rumores de que al igual que el cerebro de Einstein, el cuerpo de Walt Disney se encuentra congelado en un laboratorio oculto en cualquier rincón del planeta llegaron hasta nosotros para convencernos de que el hielo o cualquier otra sustancia fría era capaz de poner pausa al proceso de descomposición a un muerto y no sólo eso, sino que después de descongelarle, éste podría regresar a la vida sin ningún problema.

Lo cierto es que ni el cerebro de Einstein continúa pensando, ni el cuerpo del creador del lugar más feliz de la Tierra está esperando el día en que la ciencia le reviva. Sin embargo, aquello de que el frío es una especie de botón de pausa para algunos seres vivos tiene más de cierto de lo que algún día llegamos a imaginar. En diferentes laboratorios del mundo existe al menos un refrigerador en donde se tienen guardadas y congeladas las muestras de algunos microorganismos que los científicos desean estudiar más adelante.

Una de esas muestras, quizá la que más ha preocupado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la que se encuentra resguardada en un laboratorio ruso y otro estadounidense; algunos lo llaman el demonio congelado, aunque nosotros nos limitaremos a llamarle viruela. Ambos laboratorios están equipados con instalaciones de bioseguridad nivel 4 (uno de los niveles más altos de bioseguridad). Los gobiernos de ambos países, por cuestiones de seguridad, ordenaron guardar el virus bajo estas condiciones sólo en caso de que la viruela vuelva a aparecer.



Lo cierto es que la viruela se declaró extinta en 1977, cuando los último brotes aparecieron en las zonas más pobres del cuerno de África y Bangladesh. Sin embargo, el saber que hay dos muestras "activas" en las manos de dos de los gobiernos más poderosos del mundo no le da esperanzas a nadie; sobre todo a aquellos que son fieles creyentes de las teorías de conspiración, pues consideran que en ambos casos estas pequeñas muestras podrían desencadenar una guerra bacteriológica que podría acabar con la humanidad entera en apenas un par de años.

A pesar de que existen vacunas en contra de la viruela, éstas no siempre muestras un rango alto de efectividad pues de cada 10 personas infectadas con viruela, tres terminan muriendo y el resto presentan remanentes como ceguera o resultan marcados con cicatrices blancas por todo su cuerpo.

Si bien el 30 de diciembre de 1993 la OMS ordenó la destrucción del virus, tanto Rusia como Estados Unidos se negaron a eliminarlos porque casualmente ambos estaban haciendo investigaciones con él. Así que a la organización no le quedó más que otorgar una licencia por un par de años más. Sin embargo, el peligro no para ahí, pues a pesar de que en los mismos laboratorios hay una buena reserva de vacunas contra la viruela, algunos científicos han decidido jugar un poco más pesado.
Como asegura Peter Jahrling, experto del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID), el hecho de que se sigan fabricando las vacunas en contra de la viruela, dice más de lo que pensamos. No, no quiere decir que existan "brotes secretos" sino que al querer aislar el virus, los laboratorios han creado nuevos tipos de viruela a partir del ADN que permanece en resguardado en los laboratorios.

Mientras estos virus sintéticos permanezcan bajo las medidas de bioseguridad adecuadas, la amenaza es casi nula; aunque no se descarta que un "error" humano pueda dejar libre a una bacteria a la que nuestros cuerpos nunca se han enfrentado realmente, lo cual evidentemente podría conducirnos a una pandemia general que ni todo el hielo del mundo podría detener.
Fuente: Cultura Colectiva
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