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26 de enero de 2018

MANLIO ES UN POLÍTICO TALENTOSO GENEROSO DE CONSENSOS Y VISIÓN DE ESTADO : MEADE



Muy buenas tardes. Estoy muy contento de estar de vuelta en Sonora y estoy muy contento, de nuevo, de poder hablar con quienes van a ser los delegados en la Convención que habrán de escoger al próximo candidato a la Presidencia de la República.

Me da mucho gusto volver a reiterar mi solicitud a que me acompañen y de que me apoyen. Y volverlo a hacer en la idea de que esa Convención sea un espacio en donde podamos discutir no solamente perfiles, sino propuestas, y eso es lo que ha venido animando esto foros.
Yo felicito y agradezco a la fundación Colosio por este espacio y por este trabajo. Se han venido ya haciendo foros en distintos temas; salud, educación, inclusión, seguridad y éste que habla sobre México y su dimensión de potencia desde el punto de vista de recursos naturales.
Un espacio que congrega a especialistas del calibre de quienes hoy hemos escuchado, prestigia a la Fundación Colosio y a su capacidad de convocatoria. Muchas gracias a Pepe Murat, muchas gracias a la Fundación Colosio de Sonora, felicidades.
Todo quienes hablaron tienen algo importante que enseñarnos. Mario Molina se planteó un problema, se planteó un reto, se planteó una interrogante en términos de qué estaba pasando con la atmósfera y cómo interactuaba con el ozono. Y encontró primero el problema, detectó qué es lo que lo estaba generando y construyó un marco institucional para resolverlo.
Un marco institucional que puso de acuerdo a todo el mundo, un marco institucional que cambió la forma como interactuábamos con nuestro medio ambiente y un marco institucional que resolvió un problema grave porque logró entenderlo, explicarlo, convocar espíritus y voluntades. Y hoy el mundo es mejor gracias a ese mexicano de excepción, gracias a Mario Molina.
No podríamos hablar de medio ambiente en Sonora sin hablar de agua, y haber escuchado al ingeniero Jardines esbozar sobre la importancia y los retos de lo que tenemos que hacer en materia de agua es especialmente pertinente en un estado que ha sabido labrar su futuro en el desierto, que ha sabido encontrar en el desierto oportunidades, que ha sabido encontrar prosperidad al tiempo de enfrentar con claridad esos retos.
No en balde Sonora ha dado ingenieros talentosos en materia de agua e ingenieros que condujeron a la Comisión Nacional del Agua y, sobre todo, a políticos que reconocieron la importancia del agua en el orden constitucional.
Hoy los mexicanos tenemos un derecho constitucional al agua y la obligación de resolverlo desde el punto de vista de acceso, con cargo a una modificación constitucional, cuando quien coordinaba los esfuerzos de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados era Manlio Fabio Beltrones.
La primera vez que estuve en Sonora, Manlio, por diferentes razones de ustedes conocidas, con cargo a las cuales le ofrecimos oraciones y solidaridad, no estuvo. Entonces dije, y hoy repito: es un político talentoso, es un político generoso, es un político de consensos y de visión de Estado y es un político del que yo me siento muy orgulloso de ser amigo.
Muy agradecido, además, de haber escuchado a quien tiene una gran vocación democrática, nada más democrático que hacer vida en ciudad, como decía el maestro Baranda, nada más democrático que caminar y nada más importante que evolucionar en la forma como tenemos que interactuar con nuestra ciudad.
Hemos y tenemos que evolucionar de una visión en donde dignidad en la vivienda se entiende como techo, piso y muro firme, que se entiende con condiciones que no sean de hacinamiento, que se entiendo con que tengamos los servicios básicos y que se entiende, más bien, con un espacio que es armónico, con calidad de vida, que es armónico con la posibilidad de desarrollarnos, de coexistir en una ciudad que nos entusiasme, que nos emocione, en donde el contacto cotidiano nos haga mejores por estar cerca y por compartir de manera democrática lo que la ciudad puede ofrecernos.
Hoy tenemos vaquita marina, entre otras muchas razones, por Omar Vidal. Omar Vidal hace algún tiempo señaló el problema en la misma recta que Mario Molina: el problema de rescatar una especie que era endémica.
Y encontró la forma de diseñar política pública y de mover voluntades para que en México orquestáramos una acción de rescate, una acción de protección que hoy nos permite ver con esperanza algo que, hasta hace algunos meses y algunos años, se veía como una causa perdida.
Es un colombiano orgullosamente mexicano que hoy, estoy seguro, está muy contento de estar aquí en Sonora.
Velázquez nos hizo un planteamiento muy importante: no se puede hablar de medio ambiente y sus retos sin vincularlo con la academia, sin vincularlo con el capital humano que necesitamos para hacerle frente a estos retos.
Todos quienes aquí hablaron han tenido algo importante que aportar en términos de diseño de política pública para que el país y el mundo sean mejores.
Necesitamos, para resolver esos retos hacia adelante, tener capital humano bien formado, tener una interacción entre el problema y la academia que lo estudia y que lo resuelve, y que sea, además, un académico orgullosamente sonorense. Hoy aquí nos llena también de orgullo.
Los retos que hoy aquí se plantean se antojan, a veces, en un largo plazo y se antojan, a veces, disociados de los problemas que a diario enfrentamos en México. Y, sin embargo, puede uno hacer un paralelismo muy cercano entre el medio ambiente y los retos que más nos apremian, entre el medio ambiente y la pobreza, entre el medio ambiente y la inclusión.
Y así como se discute que tenemos que hacer para evitar los desastres o para evitar las consecuencias del cambio climático, para ver cómo mitigarlo, para ver cuál es la infraestructura que ocupamos, para tener un entorno más resistente a esos embates.
Así como nos preocupamos por ver cómo combatimos las razones que de fondo dan origen al cambio climático, nos ocupamos también de discutir cómo poder hacerlo compatible con una política pública que sea respetuosa con el medio ambiente, con una política que sea armónica también con las oportunidades de crecimiento que esperamos.
Pero de manera mucho más puntual y mucho más cercana, el combate a la pobreza pasa por el respeto al medio ambiente, el combate a la pobreza y la alineación de las políticas públicas que al mismo tiempo combaten la pobreza, y que al mismo tiempo generan un entorno sustentable, es un elemento que tenemos que enfrentar el día de hoy.
Y yo apunto un poco construyendo, sobre las propuestas que hemos escuchado, una agenda de temas que tienen importancia hoy para lo que preocupa a cada una de las familias mexicanas. Y en cada una de las preocupaciones está al centro el medio ambiente y una política pública que, al tiempo de ser respetuoso y armónico con él, nos ayuda a resolver problemas que enfrentan la mayor parte de las familias mexicanas.
El primero de ellos, necesitamos políticas públicas que eviten el desperdicio de alimentos y agua para acabar con la carencia alimentaria en el país.
Se habló, lo hizo el ingeniero Jardines, del reto del agua, pero poner en perspectiva algunos números: en México se desperdician todos los años 20 millones de toneladas de alimento, esto quiere decir que en México se desperdicia la tercera parte de todo el alimento que se produce.
Y si nosotros asumimos que esa tercera parte alguien la paga, quiere decir que por las dos terceras partes que llegan a tener un destino comercial, estamos pagando un precio 30 por ciento mayor.
Si nosotros logramos articular la política pública de acercar a los productores con el consumidor final y que minimizara el desperdicio en el proceso, tendríamos un primer impacto, no solamente medio ambiental, sino en combate a la pobreza por la vía de mejorar los precios a los que tenemos acceso, en términos de algo tan fundamental como la alimentación.
Pero, si además tomamos en consideración que el principal uso de agua en el país es agrícola; el 70, 75 por ciento en promedio en el país, el 92 por ciento en el caso de Sonora, eso quiere decir que si desperdiciamos menos, utilizaremos menos agua.
Y eso nos permitirá, al mismo tiempo, ahorrar y enfrentar de mejor manera el reto de administrar ese recurso hídrico.
Si además consideramos que de ese 70 por ciento que a nivel nacional se dedica a la agricultura, el 57 por ciento se pierde en evaporación o con técnicas ineficientes, puede uno armonizar todo el enfoque.
Si nosotros acercamos al productor con el consumidor final, si nosotros evitamos el desperdicio de alimentos, acabaremos, además, usando menos agua y siendo mucho más armónicos y respetuosos del medio ambiente.
Y eso implica una política pública eficiente que acorte las cadenas de valor entre los productores y los espacios comerciales, y además, que le demos un adecuado soporte a los bancos de alimentos, que en este tenor han jugado y juegan un papel muy importante.
Un segundo elemento que apremia a muchas familias hoy en México, y que es un dato del que debiéramos de sentirnos apenados, pero hoy en México, 20 millones de mexicanos cocinan todos los días con leña o con carbón, 20 millones de mexicanos tienen una matriz energética basada en leña que recolectan o que compran. Y, de esos, más o menos 7 de cada 10 no tienen manera de sacar el humo de la leña que usan en su casa porque no tienen acceso a una chimenea o a un fogón.
Eso quiere decir que el quemar leña no solamente depreda el medio ambiente, sino que atenta gravemente contra la salud. Más o menos 11 mil mujeres todos los años mueren de enfermedades respiratorias y se estima que 4 mil 500 de ellas mueren por enfermedades respiratorias, consecuencia de cocinar con leña, sin posibilidad de que ese humo tenga una salida de manera natural.
Vuelve a ser cierto que una política ambientalmente responsable, al mismo tiempo, atienda un problema de salud y una carencia fundamental de la falta de una matriz energética limpia en el hogar. Y eso es lo que tenemos que enfrentar.
Una realidad que afecta a la mitad de la población que vive en Chiapas, en Oaxaca y en Guerrero: la mitad de esas familias viven quemando leña en sus casas, y buena parte de ellas, el 70 por ciento, sin tener manera de sacar el humo y respirándolo de forma cotidiana.
Incluso en Hermosillo, de hecho en Sonora, uno de los estados en donde menos prácticas de esas vemos, sigue siendo cierto que hay un número importante de familias, 5 de cada 100 familias, que siguen quemando leña en su casa para efectos de utilizarla como insumo calórico y como insumo energético.
De nuevo, si nosotros somos capaces de modernizar la matriz energética en la vida de esas familias, vamos a abatir el riesgo de enfermedades respiratorias, vamos a ayudarle a combatir la pobreza permitiéndoles que dispongan de más tiempo y de más recursos con energéticos mucho más eficientes y vamos, además, a ser armónicos con el medio ambiente.
No solamente en términos de alimentación o de salud es importante cuidar el medio ambiente, sino de reivindicar un derecho muy fundamental. Así como el derecho a hacer vida en ciudad, debiéramos de tener todos el derecho de disfrutar nuestro patrimonio natural.
Y eso implica también una política pública que permita que ese recurso natural al mismo tiempo preserve el capital biológico y ecológico, y que nos permita un acceso a esa reserva natural en términos de turismo, recreación y de investigación.
Eso implica que alrededor de cada uno de estos espacios, tengamos políticas públicas que permitan el acceso y que preserven el patrimonio.
Hoy buena parte de ese territorio implica dificultades para el acceso y, además, implica incertidumbre en la protección.
Una buena política medio ambiental que permita la explotación en beneficio de las comunidades de turismo, recreación e investigación, preserva además el capital biológico y ecológico y nos permite acreditar un derecho, que debiéramos de tener todos, a disfrutar ese patrimonio que es público.
El reto, además de armonizar ciudades inteligentes, no solamente desde el punto de vista democrático, sino desde el punto de vista ambiental. Esa visión que proponía el maestro Baranda exige soporte y buena política pública.

Si hoy revisamos las principales ciudades del país tenemos aproximadamente 33, sumadas, líneas de transporte público en las ciudades más relevantes, tendríamos potencial de tener 200, de multiplicarlas por 6. Y tenemos los recursos financieros y el apoyo presupuestal para hacerlo.
En la siguiente administración podíamos multiplicar por 3 la capacidad de movilización a través de un transporte público con las características que proponía el maestro Baranda, en ánimo de construir estas ciudades compactas, bien comunicadas y democráticas que se han planteado.
No solamente en materia de transporte público había manera de darle soporte, aprovechar la experiencia internacional para políticas de alumbrado público inteligente y eficiente. Una buena política de alumbrado público es equivalente a que sacáramos de circulación 10 mil autos por año y eso también es financiable, es apoyable y debiéramos de poder hacerlo.
En México no debiera haber una sola ciudad de más de 50 mil habitantes que no faltará el agua y que no tuviera bordos que permitieran, en el tratamiento y en el aprovechamiento de la basura, mecanizar y generar electricidad.
Y llama la atención, la ciudad más grande de México, la Ciudad de México no tenía un bordo mecanizado sino hasta este año.
Como estándar de desarrollo urbano no debiera de haber una sola ciudad media que no tuviera acceso, por lo menos, a tratamiento de agua con cargo al cual se generará electricidad y al tratamiento de desecho de basuras que hicieran lo propio. Eso también es financiable con instancias de banca de desarrollo, por cierto aquí representadas.
Y lo mismo es cierto desde el punto de vista industrial, en términos de que todo proceso industrial que genere calor se convierta en electricidad, y que todo proceso agropecuario que genere desperdicios se mecanice y se aproveche.
Todo ello implica la posibilidad de modernizar nuestra matriz energética y de hacer mucho más sustentables nuestras ciudades.
Cierro con un quinto punto en la agenda, un quinto punto que se hace posible, en buena medida, por la apertura de la que hoy gozamos en nuestro mercado energético: 550 mil millones de pesos de inversión potencial en renovables podrían desplegarse en los siguientes años.
Una parte muy importante de ellos en Sonora que es, de todos los estados del país y en general de las regiones del mundo, el que tiene más generación solar por metro cuadrado. Quienes hemos hecho giras en Sonora nos consta que ese es el caso.
Y si, además de hacer las giras y constatar la irradiación solar, somos capaces de traducirla en energía renovable, a Sonora y a México le va a ir mucho mejor.
Y recapitulando, una agenda respetuosa con el medio ambiente que resuelva los problemas que hoy tenemos los mexicanos, tendría, primero, que evitar el desperdicio de alimentos y de agua para acabar con la carencia alimentaria en el país.
Segundo, tendría que ampliar el acceso a una matriz energética limpia en los hogares.Muy buenas tardes. Estoy muy contento de estar de vuelta en Sonora y estoy muy contento, de nuevo, de poder hablar con quienes van a ser los delegados en la Convención que habrán de escoger al próximo candidato a la Presidencia de la República.
Me da mucho gusto volver a reiterar mi solicitud a que me acompañen y de que me apoyen. Y volverlo a hacer en la idea de que esa Convención sea un espacio en donde podamos discutir no solamente perfiles, sino propuestas, y eso es lo que ha venido animando esto foros.
Yo felicito y agradezco a la fundación Colosio por este espacio y por este trabajo. Se han venido ya haciendo foros en distintos temas; salud, educación, inclusión, seguridad y éste que habla sobre México y su dimensión de potencia desde el punto de vista de recursos naturales.
Un espacio que congrega a especialistas del calibre de quienes hoy hemos escuchado, prestigia a la Fundación Colosio y a su capacidad de convocatoria. Muchas gracias a Pepe Murat, muchas gracias a la Fundación Colosio de Sonora, felicidades.
Todo quienes hablaron tienen algo importante que enseñarnos. Mario Molina se planteó un problema, se planteó un reto, se planteó una interrogante en términos de qué estaba pasando con la atmósfera y cómo interactuaba con el ozono. Y encontró primero el problema, detectó qué es lo que lo estaba generando y construyó un marco institucional para resolverlo.
Un marco institucional que puso de acuerdo a todo el mundo, un marco institucional que cambió la forma como interactuábamos con nuestro medio ambiente y un marco institucional que resolvió un problema grave porque logró entenderlo, explicarlo, convocar espíritus y voluntades. Y hoy el mundo es mejor gracias a ese mexicano de excepción, gracias a Mario Molina.
No podríamos hablar de medio ambiente en Sonora sin hablar de agua, y haber escuchado al ingeniero Jardines esbozar sobre la importancia y los retos de lo que tenemos que hacer en materia de agua es especialmente pertinente en un estado que ha sabido labrar su futuro en el desierto, que ha sabido encontrar en el desierto oportunidades, que ha sabido encontrar prosperidad al tiempo de enfrentar con claridad esos retos.
No en balde Sonora ha dado ingenieros talentosos en materia de agua e ingenieros que condujeron a la Comisión Nacional del Agua y, sobre todo, a políticos que reconocieron la importancia del agua en el orden constitucional.
Hoy los mexicanos tenemos un derecho constitucional al agua y la obligación de resolverlo desde el punto de vista de acceso, con cargo a una modificación constitucional, cuando quien coordinaba los esfuerzos de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados era Manlio Fabio Beltrones.
La primera vez que estuve en Sonora, Manlio, por diferentes razones de ustedes conocidas, con cargo a las cuales le ofrecimos oraciones y solidaridad, no estuvo. Entonces dije, y hoy repito: es un político talentoso, es un político generoso, es un político de consensos y de visión de Estado y es un político del que yo me siento muy orgulloso de ser amigo.
Muy agradecido, además, de haber escuchado a quien tiene una gran vocación democrática, nada más democrático que hacer vida en ciudad, como decía el maestro Baranda, nada más democrático que caminar y nada más importante que evolucionar en la forma como tenemos que interactuar con nuestra ciudad.
Hemos y tenemos que evolucionar de una visión en donde dignidad en la vivienda se entiende como techo, piso y muro firme, que se entiende con condiciones que no sean de hacinamiento, que se entiendo con que tengamos los servicios básicos y que se entiende, más bien, con un espacio que es armónico, con calidad de vida, que es armónico con la posibilidad de desarrollarnos, de coexistir en una ciudad que nos entusiasme, que nos emocione, en donde el contacto cotidiano nos haga mejores por estar cerca y por compartir de manera democrática lo que la ciudad puede ofrecernos.
Hoy tenemos vaquita marina, entre otras muchas razones, por Omar Vidal. Omar Vidal hace algún tiempo señaló el problema en la misma recta que Mario Molina: el problema de rescatar una especie que era endémica.
Y encontró la forma de diseñar política pública y de mover voluntades para que en México orquestáramos una acción de rescate, una acción de protección que hoy nos permite ver con esperanza algo que, hasta hace algunos meses y algunos años, se veía como una causa perdida.
Es un colombiano orgullosamente mexicano que hoy, estoy seguro, está muy contento de estar aquí en Sonora.
Velázquez nos hizo un planteamiento muy importante: no se puede hablar de medio ambiente y sus retos sin vincularlo con la academia, sin vincularlo con el capital humano que necesitamos para hacerle frente a estos retos.
Todos quienes aquí hablaron han tenido algo importante que aportar en términos de diseño de política pública para que el país y el mundo sean mejores.
Necesitamos, para resolver esos retos hacia adelante, tener capital humano bien formado, tener una interacción entre el problema y la academia que lo estudia y que lo resuelve, y que sea, además, un académico orgullosamente sonorense. Hoy aquí nos llena también de orgullo.
Los retos que hoy aquí se plantean se antojan, a veces, en un largo plazo y se antojan, a veces, disociados de los problemas que a diario enfrentamos en México. Y, sin embargo, puede uno hacer un paralelismo muy cercano entre el medio ambiente y los retos que más nos apremian, entre el medio ambiente y la pobreza, entre el medio ambiente y la inclusión.
Y así como se discute que tenemos que hacer para evitar los desastres o para evitar las consecuencias del cambio climático, para ver cómo mitigarlo, para ver cuál es la infraestructura que ocupamos, para tener un entorno más resistente a esos embates.
Así como nos preocupamos por ver cómo combatimos las razones que de fondo dan origen al cambio climático, nos ocupamos también de discutir cómo poder hacerlo compatible con una política pública que sea respetuosa con el medio ambiente, con una política que sea armónica también con las oportunidades de crecimiento que esperamos.
Pero de manera mucho más puntual y mucho más cercana, el combate a la pobreza pasa por el respeto al medio ambiente, el combate a la pobreza y la alineación de las políticas públicas que al mismo tiempo combaten la pobreza, y que al mismo tiempo generan un entorno sustentable, es un elemento que tenemos que enfrentar el día de hoy.
Y yo apunto un poco construyendo, sobre las propuestas que hemos escuchado, una agenda de temas que tienen importancia hoy para lo que preocupa a cada una de las familias mexicanas. Y en cada una de las preocupaciones está al centro el medio ambiente y una política pública que, al tiempo de ser respetuoso y armónico con él, nos ayuda a resolver problemas que enfrentan la mayor parte de las familias mexicanas.
El primero de ellos, necesitamos políticas públicas que eviten el desperdicio de alimentos y agua para acabar con la carencia alimentaria en el país.
Se habló, lo hizo el ingeniero Jardines, del reto del agua, pero poner en perspectiva algunos números: en México se desperdician todos los años 20 millones de toneladas de alimento, esto quiere decir que en México se desperdicia la tercera parte de todo el alimento que se produce.
Y si nosotros asumimos que esa tercera parte alguien la paga, quiere decir que por las dos terceras partes que llegan a tener un destino comercial, estamos pagando un precio 30 por ciento mayor.
Si nosotros logramos articular la política pública de acercar a los productores con el consumidor final y que minimizara el desperdicio en el proceso, tendríamos un primer impacto, no solamente medio ambiental, sino en combate a la pobreza por la vía de mejorar los precios a los que tenemos acceso, en términos de algo tan fundamental como la alimentación.
Pero, si además tomamos en consideración que el principal uso de agua en el país es agrícola; el 70, 75 por ciento en promedio en el país, el 92 por ciento en el caso de Sonora, eso quiere decir que si desperdiciamos menos, utilizaremos menos agua.
Y eso nos permitirá, al mismo tiempo, ahorrar y enfrentar de mejor manera el reto de administrar ese recurso hídrico.
Si además consideramos que de ese 70 por ciento que a nivel nacional se dedica a la agricultura, el 57 por ciento se pierde en evaporación o con técnicas ineficientes, puede uno armonizar todo el enfoque.
Si nosotros acercamos al productor con el consumidor final, si nosotros evitamos el desperdicio de alimentos, acabaremos, además, usando menos agua y siendo mucho más armónicos y respetuosos del medio ambiente.
Y eso implica una política pública eficiente que acorte las cadenas de valor entre los productores y los espacios comerciales, y además, que le demos un adecuado soporte a los bancos de alimentos, que en este tenor han jugado y juegan un papel muy importante.
Un segundo elemento que apremia a muchas familias hoy en México, y que es un dato del que debiéramos de sentirnos apenados, pero hoy en México, 20 millones de mexicanos cocinan todos los días con leña o con carbón, 20 millones de mexicanos tienen una matriz energética basada en leña que recolectan o que compran. Y, de esos, más o menos 7 de cada 10 no tienen manera de sacar el humo de la leña que usan en su casa porque no tienen acceso a una chimenea o a un fogón.
Eso quiere decir que el quemar leña no solamente depreda el medio ambiente, sino que atenta gravemente contra la salud. Más o menos 11 mil mujeres todos los años mueren de enfermedades respiratorias y se estima que 4 mil 500 de ellas mueren por enfermedades respiratorias, consecuencia de cocinar con leña, sin posibilidad de que ese humo tenga una salida de manera natural.
Vuelve a ser cierto que una política ambientalmente responsable, al mismo tiempo, atienda un problema de salud y una carencia fundamental de la falta de una matriz energética limpia en el hogar. Y eso es lo que tenemos que enfrentar.
Una realidad que afecta a la mitad de la población que vive en Chiapas, en Oaxaca y en Guerrero: la mitad de esas familias viven quemando leña en sus casas, y buena parte de ellas, el 70 por ciento, sin tener manera de sacar el humo y respirándolo de forma cotidiana.
Incluso en Hermosillo, de hecho en Sonora, uno de los estados en donde menos prácticas de esas vemos, sigue siendo cierto que hay un número importante de familias, 5 de cada 100 familias, que siguen quemando leña en su casa para efectos de utilizarla como insumo calórico y como insumo energético.
De nuevo, si nosotros somos capaces de modernizar la matriz energética en la vida de esas familias, vamos a abatir el riesgo de enfermedades respiratorias, vamos a ayudarle a combatir la pobreza permitiéndoles que dispongan de más tiempo y de más recursos con energéticos mucho más eficientes y vamos, además, a ser armónicos con el medio ambiente.
No solamente en términos de alimentación o de salud es importante cuidar el medio ambiente, sino de reivindicar un derecho muy fundamental. Así como el derecho a hacer vida en ciudad, debiéramos de tener todos el derecho de disfrutar nuestro patrimonio natural.
Y eso implica también una política pública que permita que ese recurso natural al mismo tiempo preserve el capital biológico y ecológico, y que nos permita un acceso a esa reserva natural en términos de turismo, recreación y de investigación.
Eso implica que alrededor de cada uno de estos espacios, tengamos políticas públicas que permitan el acceso y que preserven el patrimonio.
Hoy buena parte de ese territorio implica dificultades para el acceso y, además, implica incertidumbre en la protección.
Una buena política medio ambiental que permita la explotación en beneficio de las comunidades de turismo, recreación e investigación, preserva además el capital biológico y ecológico y nos permite acreditar un derecho, que debiéramos de tener todos, a disfrutar ese patrimonio que es público.
El reto, además de armonizar ciudades inteligentes, no solamente desde el punto de vista democrático, sino desde el punto de vista ambiental. Esa visión que proponía el maestro Baranda exige soporte y buena política pública.

Si hoy revisamos las principales ciudades del país tenemos aproximadamente 33, sumadas, líneas de transporte público en las ciudades más relevantes, tendríamos potencial de tener 200, de multiplicarlas por 6. Y tenemos los recursos financieros y el apoyo presupuestal para hacerlo.
En la siguiente administración podíamos multiplicar por 3 la capacidad de movilización a través de un transporte público con las características que proponía el maestro Baranda, en ánimo de construir estas ciudades compactas, bien comunicadas y democráticas que se han planteado.
No solamente en materia de transporte público había manera de darle soporte, aprovechar la experiencia internacional para políticas de alumbrado público inteligente y eficiente. Una buena política de alumbrado público es equivalente a que sacáramos de circulación 10 mil autos por año y eso también es financiable, es apoyable y debiéramos de poder hacerlo.
En México no debiera haber una sola ciudad de más de 50 mil habitantes que no faltará el agua y que no tuviera bordos que permitieran, en el tratamiento y en el aprovechamiento de la basura, mecanizar y generar electricidad.
Y llama la atención, la ciudad más grande de México, la Ciudad de México no tenía un bordo mecanizado sino hasta este año.
Como estándar de desarrollo urbano no debiera de haber una sola ciudad media que no tuviera acceso, por lo menos, a tratamiento de agua con cargo al cual se generará electricidad y al tratamiento de desecho de basuras que hicieran lo propio. Eso también es financiable con instancias de banca de desarrollo, por cierto aquí representadas.
Y lo mismo es cierto desde el punto de vista industrial, en términos de que todo proceso industrial que genere calor se convierta en electricidad, y que todo proceso agropecuario que genere desperdicios se mecanice y se aproveche.
Todo ello implica la posibilidad de modernizar nuestra matriz energética y de hacer mucho más sustentables nuestras ciudades.
Cierro con un quinto punto en la agenda, un quinto punto que se hace posible, en buena medida, por la apertura de la que hoy gozamos en nuestro mercado energético: 550 mil millones de pesos de inversión potencial en renovables podrían desplegarse en los siguientes años.
Una parte muy importante de ellos en Sonora que es, de todos los estados del país y en general de las regiones del mundo, el que tiene más generación solar por metro cuadrado. Quienes hemos hecho giras en Sonora nos consta que ese es el caso.
Y si, además de hacer las giras y constatar la irradiación solar, somos capaces de traducirla en energía renovable, a Sonora y a México le va a ir mucho mejor.
Y recapitulando, una agenda respetuosa con el medio ambiente que resuelva los problemas que hoy tenemos los mexicanos, tendría, primero, que evitar el desperdicio de alimentos y de agua para acabar con la carencia alimentaria en el país.
Segundo, tendría que ampliar el acceso a una matriz energética limpia en los hogares.
Tercero, tendría que reivindicar el derecho al disfrute turístico de recreación e investigación de parques nacionales.
Cuarto, tendría que alentar el movimiento hacia la aplicación del concepto de ciudades inteligentes con servicios de calidad.
Y, quinto, tendría que impulsar a fondo el potencial que tiene México para generar energías limpias.
Yo estoy absolutamente cierto que seremos capaces de ir a la Convención con las mejores propuestas, con los mejores perfiles, con las mejores ideas y que, basado en eso, habremos de ser capaces de generar, no solamente convicción y ánimo, sino certeza de triunfo.
Muchas gracias y muy buenas tardes.


Tercero, tendría que reivindicar el derecho al disfrute turístico de recreación e investigación de parques nacionales.
Cuarto, tendría que alentar el movimiento hacia la aplicación del concepto de ciudades inteligentes con servicios de calidad.
Y, quinto, tendría que impulsar a fondo el potencial que tiene México para generar energías limpias.
Yo estoy absolutamente cierto que seremos capaces de ir a la Convención con las mejores propuestas, con los mejores perfiles, con las mejores ideas y que, basado en eso, habremos de ser capaces de generar, no solamente convicción y ánimo, sino certeza de triunfo.
Muchas gracias y muy buenas tardes.

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