Lilia Cedillo destaca la importancia de la investigación científica y el trabajo multidisciplinario ante las pandemias

Puebla, Pue., 5 de noviembre de 2026. La investigación científica requiere años de preparación, esfuerzo colectivo y conocimientos especializados para lograr avances que permitan enfrentar enfermedades y desarrollar nuevas alternativas médicas, afirmó la rectora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Lilia Cedillo Ramírez.

Durante su participación en las Primeras Jornadas de Innovación Académica en Posgrado: Educación, Investigación y Simulación Inteligente, organizadas por la Facultad de Medicina, la rectora subrayó que los descubrimientos en el ámbito de la salud no surgen de manera inmediata, sino que son resultado de procesos científicos en los que la investigación básica desempeña un papel fundamental antes de llegar a su aplicación médica.

Al impartir la conferencia titulada “Pandemia por COVID y medicina traslacional”, Cedillo Ramírez destacó que una de las principales lecciones que dejó la emergencia sanitaria fue la necesidad de fortalecer el trabajo en equipo, tanto en México como en otros países.

Explicó que durante la pandemia fue indispensable reunir los conocimientos y capacidades de médicos, epidemiólogos, especialistas en biología molecular, inmunología y biotecnología, entre otras disciplinas, para comprender el comportamiento del virus y desarrollar respuestas ante la emergencia.

En su exposición, también abordó el origen de las enfermedades emergentes, las cuales pueden presentarse cuando las actividades humanas provocan alteraciones en los hábitats naturales y facilitan que determinados microorganismos pasen de especies animales a los seres humanos.

Como ejemplo mencionó la aparición del SARS-CoV-2 en 2019, virus que logró adaptarse al organismo humano, multiplicarse y provocar afectaciones principalmente en el sistema respiratorio.

La doctora aclaró que no todos los coronavirus representan el mismo nivel de riesgo, pues algunos ocasionan infecciones respiratorias leves, mientras que otros tienen una mayor capacidad patógena.

Respecto a la peligrosidad de estos agentes infecciosos, señaló que se consideran factores como su virulencia y tasa de letalidad. En el caso del SARS-CoV-2, esta última se ubicó en 10 por ciento, una cifra inferior a la registrada por el ébola, cuya mortalidad alcanza el 50 por ciento.

Asimismo, explicó que la gravedad de la enfermedad no depende únicamente de la infección viral, sino también de las condiciones de cada persona, entre ellas la edad, la respuesta del sistema inmunológico y la presencia de enfermedades crónicas.

Finalmente, Lilia Cedillo Ramírez hizo referencia a las estrategias de prevención implementadas durante la pandemia y al desarrollo de más de 100 vacunas para combatir el COVID-19. En este contexto, reconoció las aportaciones de Katalin Karikó, cuya investigación sobre el ARN mensajero fue fundamental para impulsar esta innovación médica y le valió el Premio Nobel de Medicina 2023.

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