"La pregunta ahora es si existen más planetas de este tipo. Incluso podríamos preguntarnos si nuestro propio sistema solar podría albergar algún día un planeta formado a partir de las cenizas del Sol", teorizó un científico.
Imagen creada por inteligencia artificial Astrónomos de la Universidad de Warwick (Reino Unido) identificaron lo que podría ser un planeta de segunda generación, es decir, un mundo que se habría formado a partir del material expulsado por una estrella durante su muerte.
El objeto, al que el artículo de la institución se refiere como "planeta fénix", orbita alrededor de una enana blanca, el núcleo colapsado que queda cuando una estrella se queda sin combustible nuclear. El hallazgo, publicado en Nature Astronomy, todavía no está confirmado, pero los investigadores creen que la composición química de la enana blanca ofrece una importante pista. En su atmósfera detectaron concentraciones inusualmente elevadas de elementos pesados como zinc, cobre y niobio, un metal que se encuentra en pequeñas cantidades en la Tierra y que puede formarse durante las etapas finales de la vida de una estrella. "Un tipo de astronomía completamente nuevo": Galardonan con el Nobel de Física por un trabajo con 'partículas fantasma' "Un tipo de astronomía completamente nuevo": Galardonan con el Nobel de Física por un trabajo con 'partículas fantasma' "Renacido de las cenizas"
En la atmósfera de la enana blanca, el niobio aparece en niveles más de mil veces superiores a los observados en el Sol. Según los autores, esta composición no sería de esperar en un sistema con un planeta de primera generación. Jamie Williams, astrónomo de la Universidad de Warwick, señaló que para conseguir tal atmósfera en una enana blanca, lo más probable es que esta esté absorbiendo material de un planeta que la orbita. "Este planeta parece haber renacido de las cenizas de su estrella", agregó el experto. Tras expulsar parte de su materia, el astro habría dejado un nuevo disco de material que terminó condensándose para formar el planeta. Y para que ese material permaneciera en órbita y pudiera formar un disco, los investigadores creen que habría sido necesaria una estrella compañera que ayudara a mantenerlo alrededor de la enana blanca. ¿Se 'alimenta' de otro planeta? Los datos del satélite TESS de la NASA aportaron otra señal que respalda esta hipótesis.
Los científicos detectaron una variación débil y periódica del brillo con forma de onda sinusoidal cada 4,4 días. Este periodo orbital, junto con la variación de tipo sinusoidal es compatible con la presencia de un planeta gigante del tamaño de Júpiter en una órbita muy cercana a la enana blanca, que siempre mostraría la misma cara hacia la estrella. No obstante, no es la única teoría que se está considerando. Debido a su proximidad, la intensa radiación de la enana blanca estaría haciendo que la atmósfera exterior del planeta se evapore. Parte de ese material escaparía del planeta y caería sobre la superficie de la estrella, lo que podría explicar la presencia de los elementos pesados detectados en su atmósfera. Boris Gansicke, otro astrónomo de la universidad, considera que este "planeta fénix" no sería un superviviente del sistema original, sino un mundo formado a partir de los materiales que la estrella expulsó al morir. "La pregunta ahora es si existen más planetas de este tipo. Incluso podríamos preguntarnos si nuestro propio sistema solar podría albergar algún día un planeta formado a partir de las cenizas del Sol", teorizó Gansicke.RT
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