Monterrey, Nuevo León, Octubre de 2026. La transformación de las cadenas de suministro de Norteamérica exige algo más que atraer nuevas inversiones manufactureras: requiere desarrollar conocimiento, tecnología y capacidades de ingeniería que permitan anticipar riesgos, optimizar operaciones y fortalecer la competitividad de la región. Esta es una de las discusiones centrales de From Resilience to New Opportunities: Building the North American Supply Chain of the Future, foro internacional que se realizó en el Campus Monterrey del Tecnológico de Monterrey.
El encuentro reúne a especialistas de la academia, la industria y el ecosistema de
innovación para examinar cómo la investigación aplicada puede responder a los desafíos
que enfrentan las redes productivas de México, Estados Unidos y Canadá. En un contexto
de reconfiguración de las cadenas globales, nearshoring, tensiones geopolíticas y cambios
tecnológicos acelerados, la conversación se centra en cómo convertir las capacidades
científicas y de ingeniería en soluciones concretas para la operación industrial.
En el marco del foro, el Tecnológico de Monterrey fue sede de la primera reunión en México
entre la National Academy of Engineering de Estados Unidos, el Tecnológico de Monterrey
y la Academia de Ingeniería México.
El encuentro, que incluyó el panel “Engineering the
Future of North American Competitiveness”, reunió a sus presidentes, Tsu-Jae Liu y
Guillermo Aguirre Esponda, junto con David Garza, presidente del Grupo Educativo
Tecnológico de Monterrey, para dialogar sobre el papel de la investigación, la innovación y
el desarrollo de talento en la construcción de una Norteamérica más competitiva, resiliente y
sostenible.
Ante este panorama, uno de los grandes desafíos para México es avanzar hacia una
participación de mayor valor agregado en las cadenas regionales de suministro,
fortaleciendo sus capacidades de diseño, desarrollo tecnológico e innovación.
Al respecto,
el doctor David Garza, presidente del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, destacó:
“¿Cómo podemos, como país, transitar de una cadena de valor enfocada en la fabricación
hacia una que impulse la innovación, el desarrollo de productos y soluciones con mayor
valor agregado? Ese es el principal reto. Hay ejemplos de sectores, como el de los
semiconductores, en los que México ha mostrado avances importantes en la producción
vinculada con servidores para inteligencia artificial. Sin embargo, necesitamos avanzar
hacia actividades de mayor valor agregado, particularmente en diseño e innovación”,
señaló.
Por su parte, Tsu-Jae Liu, presidenta de la National Academy of Engineering (NAE),
destacó el potencial de México para fortalecer su participación en el desarrollo de nuevas
tecnologías, gracias a su experiencia en manufactura y al talento de sus ingenieros.
“México tiene tanto talento en ingeniería como otros países. La clave está en colaborar con
la industria para garantizar que los programas académicos y las oportunidades de formación
sean comparables con los de Estados Unidos y otras naciones.
Creo que México tiene un
gran potencial para convertirse también en un centro de diseño de semiconductores en el
futuro”, señaló Liu.
Asimismo, la presidenta de la NAE subrayó la importancia de actuar con una visión
estratégica de largo plazo ante la aceleración del desarrollo tecnológico.
“Si no tomamos estas medidas, será cada vez más difícil para el país ponerse al día o
participar en la nueva economía del futuro, porque el ritmo del cambio se está acelerando.
Por eso es importante actuar con mayor rapidez, pero con una visión estratégica de largo
plazo”, advirtió.
De atraer manufactura a desarrollar capacidades tecnológicas
La oportunidad que representa el nearshoring no depende únicamente de la ubicación
geográfica o de los costos de producción. También está vinculada con la capacidad de las
empresas y sus proveedores para responder a cambios en la demanda, incorporar nuevas
tecnologías, elevar la productividad y mantener la continuidad de sus operaciones ante
posibles interrupciones.
Desde esta perspectiva, la resiliencia no significa que una economía deba producirlo todo
por sí misma, sino que sus redes productivas cuenten con alternativas, visibilidad y
capacidad de adaptación. La integración regional puede contribuir a reducir
vulnerabilidades, siempre que se acompañe de una mejor comprensión de los riesgos,
diversificación de proveedores, herramientas para anticipar y responder a contingencias.
“México cuenta con capacidades productivas, talento especializado y una posición
estratégica para fortalecer las cadenas de suministro de Norteamérica. El reto es
aprovechar estas fortalezas para avanzar hacia actividades de mayor valor agregado,
desarrollar capacidades tecnológicas y de innovación, y fortalecer la colaboración entre la
industria, las universidades y los centros de investigación. Al mismo tiempo, necesitamos
construir cadenas de suministro que conozcan sus vulnerabilidades, cuenten con
alternativas y puedan adaptarse ante posibles disrupciones. Esto permitirá fortalecer la
competitividad de México y su contribución al desarrollo industrial de la región”, señaló el
doctor Javier Guzmán, vicepresidente de Investigación del Grupo Educativo Tecnológico
de Monterrey.
Siete conversaciones para transformar las cadenas de suministro
La agenda del foro conecta distintas disciplinas de ingeniería con decisiones estratégicas
para la industria. Entre los principales ejes de discusión se encuentran:
● Inteligencia artificial y cadenas de suministro digitales. El uso de ciencia de
datos, aprendizaje automático, IA generativa, gemelos digitales y analítica predictiva
para mejorar la visibilidad de las operaciones y anticipar posibles interrupciones.
● Automatización y tecnologías industriales emergentes. La incorporación de
robótica, logística autónoma, automatización de almacenes, internet de las cosas y
sistemas de manufactura inteligente para elevar la eficiencia operativa.
● Optimización e ingeniería de sistemas. El desarrollo de modelos matemáticos y
herramientas de investigación de operaciones que permitan diseñar redes, asignar
recursos y planear bajo condiciones de incertidumbre.
● Resiliencia y gestión de riesgos. La identificación de vulnerabilidades, el análisis
de escenarios y la evaluación de alternativas para mantener la continuidad de las
operaciones ante disrupciones.
● Sostenibilidad y cadenas circulares. La reducción de emisiones, la eficiencia en el
uso de recursos, la descarbonización y la incorporación de criterios ambientales a lo
largo del ciclo de vida de productos y procesos.
● Logística e infraestructura. La evolución de las redes de transporte,
almacenamiento y distribución, así como de las capacidades físicas y digitales
necesarias para conectar los centros de producción de Norteamérica.
● Competitividad e integración industrial regional. La colaboración entre
empresas, universidades y especialistas de los tres países para fortalecer las
capacidades tecnológicas, la innovación y la articulación de las cadenas de valor.
En conjunto, estos temas abordan una pregunta central para los responsables de
operaciones y estrategia: ¿cómo convertir la tecnología y el conocimiento especializado en
decisiones que mejoren el desempeño de las cadenas productivas y su capacidad de
adaptación?
La optimización como herramienta para tomar mejores decisiones industriales
La participación de investigadores especializados en ingeniería de sistemas y optimización
permite llevar la conversación más allá de la incorporación de nuevas herramientas
tecnológicas.
El reto consiste en determinar cómo organizar procesos, recursos, redes y
capacidades para alcanzar mejores resultados en escenarios donde existen restricciones,
incertidumbre y objetivos que pueden competir entre sí.
Esta perspectiva resulta especialmente relevante para una región industrialmente integrada
como Norteamérica, en la que las decisiones de una empresa pueden tener efectos en
proveedores, plantas, centros de distribución y clientes ubicados en distintos países.
La
combinación de modelos matemáticos, datos operativos e inteligencia artificial abre
oportunidades para mejorar la planeación, aunque su valor depende de la calidad de la
información y de su integración en los procesos de decisión.
Investigación aplicada: el siguiente paso de la competitividad regional
La evolución de las cadenas de suministro plantea una oportunidad para estrechar la
colaboración entre la investigación científica y las necesidades de la industria. Las
universidades y los centros especializados pueden contribuir a identificar problemas,
desarrollar metodologías y validar soluciones; las empresas, por su parte, aportan los
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desafíos operativos y los entornos en los que esas innovaciones deben demostrar su
utilidad.
Para México, avanzar en esta colaboración significa ampliar su participación en las cadenas
regionales de valor: no solo como sede de operaciones manufactureras, sino también como
generador de conocimiento, talento y soluciones tecnológicas. El potencial del nearshoring
puede fortalecerse cuando las nuevas inversiones encuentran un ecosistema capaz de
desarrollar proveedores, mejorar procesos y acelerar la adopción de innovación.
Con el intercambio entre investigadores y líderes industriales, From Resilience to New
Opportunities busca contribuir a una conversación de largo plazo sobre el futuro productivo
de Norteamérica.
El objetivo es identificar oportunidades de colaboración y explorar cómo la
ingeniería, la digitalización y la investigación aplicada pueden ayudar a construir redes de
suministro más resilientes, competitivas y sostenibles.
Las sesiones pueden ser atendidas en línea: live.tec.mx/nae con esta agenda.



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