Una de las figuras representadas fue la tlahuelpuchi, personaje de la tradición oral de los pueblos nahuas descrito como una mujer que se alimenta de la sangre de los niños, principalmente de los recién nacidos. Esta leyenda cobró vida mediante la creatividad y las habilidades técnicas de los participantes, quienes desarrollaron personajes animatrónicos inspirados en relatos de la cultura mexicana.
El concurso fue organizado por la Facultad de Ciencias de la Electrónica, en coordinación con la Vicerrectoría de Extensión y Difusión de la Cultura (VEDC). En esta edición se integraron 12 equipos, con la participación directa de 36 estudiantes de distintas áreas, entre ellas Electrónica, Computación y Artes Plásticas, además de jóvenes del nivel medio superior.
La inauguración y exhibición de los proyectos se llevó a cabo en el gimnasio del Edificio Carolino, donde los asistentes conocieron las creaciones de los equipos participantes. Durante el acto, Rosalinda Merino Calderón, encargada de despacho de la VEDC, reconoció el entusiasmo, la creatividad y el ingenio de los estudiantes, quienes combinaron conocimientos y habilidades para dar forma a sus propuestas.
Por su parte, el doctor Daniel Mocencahua Mora, impulsor del Cocotrón, explicó que el objetivo del certamen es motivar a los jóvenes a reflexionar sobre la tecnología, sus aplicaciones y su utilidad, mediante proyectos colaborativos que integren elementos culturales con disciplinas como la mecánica, la electrónica, la robótica y las artes plásticas.
Entre las figuras presentadas destacaron representaciones de la leyenda de la mujer con la boca cortada, el monje sin cabeza, Balam —palabra de origen maya que significa jaguar— y La Llorona, personajes que forman parte del imaginario popular y las narraciones tradicionales.
Además de exhibir sus habilidades técnicas y artísticas, los participantes tuvieron la oportunidad de competir por premios económicos. El equipo ganador del primer lugar recibió 10 mil pesos; el segundo lugar obtuvo seis mil pesos, mientras que el tercer puesto fue premiado con cuatro mil pesos.
Con este tipo de actividades, la BUAP promueve la colaboración entre estudiantes de distintas disciplinas y abre espacios para explorar nuevas formas de preservar y reinterpretar las leyendas mexicanas a través de la innovación tecnológica.




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