La elección está marcada por una fuerte confrontación política y por la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La competencia llega prácticamente cerrada, con ambos candidatos concentrando buena parte de las preferencias y dejando abierta la posibilidad de que la elección tenga que resolverse en una segunda vuelta.
Más allá de la contienda presidencial, los brasileños también decidirán la composición del Congreso y los gobiernos estatales, por lo que los resultados podrían modificar el equilibrio político del país.
La economía, la seguridad, el costo de vida y el rumbo que deberá tomar Brasil en los próximos años forman parte de los principales temas que han dominado la campaña.
El resultado tendrá repercusiones más allá de las fronteras brasileñas debido al peso económico y político de la nación sudamericana.
La jornada electoral es seguida con especial atención por los gobiernos latinoamericanos, que esperan conocer cuál será la orientación política que asumirá Brasil durante los próximos años.
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