La funcionaria permanecerá en el gabinete de Alejandro Armenta, mientras crecen las interrogantes sobre el papel de los programas de obra comunitaria en la disputa política rumbo a 2027.
Laura Artemisa García Chávez quedó fuera de la carrera por la candidatura de Morena a la presidencia municipal de Puebla, luego de anunciar que no participará en el proceso interno del partido para definir a quien encabezará la contienda electoral de 2027.
La secretaria de Bienestar estatal confirmó su decisión el 12 de octubre y manifestó que continuará trabajando desde la dependencia a su cargo, además de llamar a la unidad partidista y expresar su confianza en la capacidad de las mujeres para asumir responsabilidades políticas. Su determinación la mantiene dentro del equipo del gobernador Alejandro Armenta Mier.
La decisión, sin embargo, abre otro frente de interés político: el papel que desempeñará Bienestar en la estructura territorial de Morena, particularmente en los municipios considerados prioritarios para el partido de cara a las elecciones intermedias de 2027. Desde la Secretaría de Bienestar se administra el programa de Obra Comunitaria, mediante el cual se canalizan recursos para proyectos de infraestructura y servicios en distintas localidades del estado.
Por ello, la permanencia de Laura Artemisa al frente de la dependencia coloca bajo la lupa la relación entre la operación institucional, los liderazgos locales y la competencia por las futuras candidaturas. En los círculos políticos se sostiene que los operadores cercanos a la funcionaria ya se mueven en distintos municipios con miras a fortalecer estructuras territoriales y respaldar a perfiles interesados en participar en el próximo proceso electoral.
Esta operación tendría especial relevancia en las demarcaciones donde Morena necesita conservar presencia y competitividad, sobre todo en los distritos federales. No obstante, las versiones sobre un eventual respaldo político mediante recursos públicos deberán distinguirse de los hechos comprobados.
La asignación de obras comunitarias debe responder a criterios públicos, reglas de operación y necesidades ciudadanas, sin condicionamientos partidistas ni utilización electoral de los programas sociales. El tema no es menor. En marzo de 2026, la Secretaría de Bienestar convocó a legisladores de Morena y sus aliados para explicar el funcionamiento del programa de Obra Comunitaria, lo que generó cuestionamientos de representantes de oposición por la falta de invitación inicial.
El episodio puso sobre la mesa la discusión acerca de la transparencia y la equidad en el acceso a estos mecanismos. Así, aunque Laura Artemisa se aparta de la disputa por la alcaldía de Puebla, su permanencia en Bienestar la mantiene en una posición relevante dentro del gobierno estatal y de la estructura política de Morena.
La pregunta rumbo a 2027 será si la dependencia se concentrará exclusivamente en atender las necesidades de las comunidades o si los grupos políticos buscarán convertir su presencia territorial en una herramienta para fortalecer aspiraciones electorales. En un proceso donde estarán en juego ayuntamientos y diputaciones federales, la transparencia en el manejo de los recursos públicos será fundamental para distinguir entre la gestión social legítima y cualquier intento de obtener ventajas partidistas.

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