El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, volvió a colocar la lucha contra el narcotráfico en el centro de la relación entre México y Washington, al considerar que los esfuerzos realizados hasta ahora por las autoridades mexicanas todavía resultan insuficientes frente al poder que mantienen las organizaciones criminales.
Durante su gira por América Latina, el funcionario estadounidense señaló que existen amplias regiones del territorio mexicano donde grupos delictivos mantienen una fuerte presencia y capacidad de operación. Sus declaraciones representan un nuevo llamado de atención desde Washington en torno a la estrategia de seguridad implementada por el gobierno mexicano.
Rubio reconoció que durante los últimos meses se ha producido un nivel de cooperación entre ambos países que calificó como significativo. Sin embargo, sostuvo que los avances alcanzados no son suficientes para contener una problemática que, desde la perspectiva estadounidense, tiene efectos que van más allá de las fronteras mexicanas.
El funcionario puso énfasis en la capacidad que han desarrollado los grupos criminales para utilizar tecnología y nuevos métodos en sus actividades. Entre ellos mencionó el empleo de drones, utilizados tanto para operaciones relacionadas con el tráfico de drogas como para facilitar el traslado de personas.
A juicio de Rubio, el problema no se limita al movimiento de sustancias ilícitas hacia Estados Unidos. También involucra la capacidad de las organizaciones criminales para ejercer control territorial, intimidar a autoridades y mantener estructuras económicas que les permiten continuar operando.
El secretario de Estado hizo referencia además a la violencia que afecta a distintos sectores de la sociedad mexicana, incluyendo periodistas, políticos y funcionarios judiciales. Con ello, buscó dimensionar lo que considera una amenaza de seguridad regional y no únicamente un problema interno de México.
Las declaraciones se producen en un momento en que la cooperación bilateral en materia de seguridad continúa siendo uno de los asuntos más delicados de la agenda entre los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Donald Trump.
México ha insistido en la necesidad de mantener una relación basada en el respeto a su soberanía y en una cooperación que no implique acciones unilaterales por parte de Estados Unidos. Washington, por su parte, ha aumentado la presión para obtener resultados concretos contra las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
El intercambio de declaraciones mantiene abierta la discusión sobre hasta dónde debe llegar la colaboración bilateral. Mientras Estados Unidos reclama mayores resultados, México enfrenta el reto de combatir a grupos criminales con una estructura cada vez más sofisticada sin permitir que la cooperación internacional se convierta en una intervención sobre asuntos internos.
Las palabras de Rubio anticipan, además, que la seguridad continuará siendo uno de los principales temas de negociación entre ambos países durante los próximos meses.
La postura estadounidense podría incrementar la presión sobre el gobierno mexicano para demostrar avances en el combate al crimen organizado, mientras que para México el desafío será mantener la cooperación con Washington sin ceder en la defensa de su soberanía.
La controversia refleja que, pese a los acercamientos alcanzados entre ambos gobiernos, la seguridad y el narcotráfico continúan siendo uno de los puntos de mayor tensión dentro de la relación bilateral.
Foto: JIM LO SCALZO (EFE)
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