Miércoles, 2 de septiembre de 2026 Ante la creciente acumulación de sargazo en las costas mexicanas y su impacto ambiental, Lizbeth Nava Martínez y Lizzeth Cabrera Vargas, estudiantes de Ingeniería Textil de la BUAP, desarrollaron biohilos a partir de esta macroalga para su aplicación en cuerdas de raquetas de tenis. El biomaterial compite con los insumos convencionales en resistencia, flexibilidad, durabilidad y comportamiento frente a la humedad, además de disminuir la dependencia de derivados del petróleo.
El proceso de elaboración inicia con la recolección, lavado, secado y reducción de tamaño de la planta acuática. Posteriormente, se le aplica un tratamiento ácido y extracción alcalina para aislar el alginato de sodio —componente principal de la pared celular del sargazo—, el cual se filtra, purifica y seca hasta obtener un polvo. Esta sustancia se coloca en una solución acuosa con cloruro de calcio para su solidificación en forma de biohilo.
Debido a que el material perdía resistencia al secarse, las alumnas propusieron la creación de un compuesto mediante la fusión de cerámica, aleaciones metálicas o polímeros.
“Hicimos varias combinaciones con poliuretano, nylon, cáñamo y con fibras naturales y sintéticas. La fibra de nylon presentó un mejor resultado en cuanto a tenacidad y tensión, algo similar a las cuerdas comunes en tenis”, explicó Lizzeth Cabrera Vargas.
Para evaluar el comportamiento mecánico del material, el equipo realizó simulaciones digitales en el software SolidWorks sobre el diseño de una raqueta sometida a pruebas de tensión. Adicionalmente, integraron un pigmento termocrómico —capaz de virar de azul fuerte a blanco ante variaciones de temperatura— para verificar la uniformidad del producto.
Mientras que el sargazo cumple una función ecológica vital al ofrecer refugio y alimento a especies marinas, su llegada masiva a playas bloquea la luz solar necesaria para la fotosíntesis y libera gases tóxicos como el ácido sulfhídrico durante su descomposición, lo que deteriora la calidad del aire y representa riesgos respiratorios.
A través del proyecto Alginate Sports Corp, presentado en el Primer Concurso de Sostenibilidad Textil (FEST-TEX 2026) del Colegio de Ingeniería Textil, las estudiantes de la Facultad de Ingeniería plantearon una alternativa para transformar un problema ecológico en un producto sustentable.
“Queremos llegar a tener un producto sustentable a partir de un problema ecológico. Actualmente, las cuerdas de las raquetas de tenis están compuestas 100 por ciento de un material proveniente del petróleo; por ende, buscamos reducir esa composición entre un 60 y un 90 por ciento, utilizando el recubrimiento de la solución de alginato para el porcentaje restante”, puntualizó Lizbeth Nava Martínez.
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