Alcaldes detenidos: ¿quién está filtrando a los candidatos de Morena y MC?





FUENTE DE PODER. Por Merlín. 


¿ A QUIEN LE DEBEN LA CANDIDATURA LOS ALCALDES AL GOBERNADOR O A SU PARTIDO?

 Por si alguien todavía tenía dudas de que algo huele mal en la política municipal de Puebla, la realidad empieza a ser demasiado evidente para ignorarla.

 Ya son varios los presidentes municipales poblanos que han terminado detenidos o bajo investigaciones por hechos de alto impacto. 

Y hay un dato que políticamente resulta imposible pasar por alto: varios de estos alcaldes llegaron al poder con las siglas de Morena, sus aliados o Movimiento Ciudadano. Aquí no se trata de condenar a nadie antes de que un juez determine responsabilidades. Una detención es el inicio de un proceso y no una sentencia.

 Pero políticamente sí hay preguntas que los partidos no pueden seguir esquivando. ¿Quién revisó a estos candidatos antes de ponerlos en una boleta? Porque durante las campañas todos son honestos, todos prometen seguridad, todos hablan de combatir la corrupción y todos aseguran que van a gobernar para la gente.

 Pero una vez que llegan al palacio municipal, algunos terminan involucrados en investigaciones que ponen en entredicho no solamente su conducta, sino también los mecanismos de selección de los partidos.

 Y aquí Morena y Movimiento Ciudadano tienen mucho que explicar. No basta con decir que cada alcalde responde por sus propios actos. Claro que existe una responsabilidad individual, pero también existe una responsabilidad política de quienes impulsaron, negociaron y respaldaron esas candidaturas. 

 Los partidos no pueden lavarse las manos después de haber pedido el voto ciudadano para sus candidatos

. Si un perfil tenía antecedentes, vínculos cuestionables, conflictos de interés o un entorno que debió generar alertas, alguien tuvo que haberlo detectado.

 Y si nadie lo detectó, entonces tenemos un problema todavía mayor. Porque significa que los filtros partidistas no están funcionando. Lo preocupante es que los ayuntamientos representan el primer contacto de los ciudadanos con el gobierno.

 Ahí se decide sobre seguridad, obra pública, permisos, servicios, policías municipales y presupuestos. Entregar ese poder a personas que después son investigadas por delitos graves no es un asunto menor. Es un fracaso institucional. Morena llegó al poder con el discurso de acabar con las viejas prácticas de la política. Movimiento Ciudadano, por su parte, ha construido buena parte de su discurso alrededor de una nueva generación de políticos.

 Pero la realidad comienza a ponerlos a prueba. Porque gobernar no es solamente ganar una elección. También es saber a quién se está postulando. Y si los partidos únicamente revisan encuestas, popularidad, capacidad de movilización o acuerdos políticos para elegir candidatos, entonces no deberían sorprenderse cuando después aparecen los escándalos.

 La pregunta que empieza a rondar en Puebla es todavía más incómoda: ¿Los partidos están postulando a los mejores perfiles o simplemente a quienes pueden ganar? 


 Porque si lo segundo es cierto, el costo lo terminan pagando los ciudadanos. Y mientras tanto, los partidos guardan silencio, se deslindan y esperan que la tormenta pase. Pero esta vez no debería pasar tan rápido.

 Los poblanos merecen saber quién recomendó a esos candidatos, quién los respaldó, quién revisó sus antecedentes y quién asumirá la responsabilidad política por haberlos llevado al poder.

 Porque una cosa es que un alcalde tenga que responder ante la justicia por sus presuntos actos. Y otra muy distinta es que los partidos pretendan no responder ante la sociedad por haberlo convertido en presidente municipal. Morena y Movimiento Ciudadano tienen la palabra.

 Y los ciudadanos, la memoria. Porque en política, las siglas pueden cambiar, los discursos pueden renovarse y los candidatos pueden cambiar de camiseta. Pero cuando empiezan a acumularse alcaldes detenidos, ya no parece un caso aislado: parece un problema de selección de perfiles.

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