Los océanos del planeta registraron su temperatura superficial promedio más alta desde que existen mediciones satelitales, en un nuevo indicador de la intensidad que está alcanzando el calentamiento global.
De acuerdo con el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea, el pasado 22 de agosto la temperatura media diaria de la superficie oceánica fuera de las regiones polares llegó a 21.1 grados Celsius, superando el anterior récord de 21.09 grados registrado en marzo de 2024.
El dato resulta especialmente llamativo porque las temperaturas globales de los océanos suelen alcanzar sus máximos durante marzo y abril, después del verano austral. Que el nuevo récord se haya producido en agosto representa una señal poco habitual dentro del comportamiento climático registrado desde 1979.
Especialistas señalan que el fenómeno no puede atribuirse únicamente a El Niño. Aunque este patrón climático está contribuyendo a elevar las temperaturas del Pacífico tropical y podría intensificarse durante los próximos meses, el calentamiento actual ocurre sobre una tendencia de largo plazo relacionada con las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las actividades humanas.
El aumento de la temperatura de los mares tiene consecuencias que van mucho más allá de las zonas costeras. Los océanos más cálidos favorecen el incremento del nivel del mar, pueden intensificar determinadas tormentas y olas de calor marinas y generan presión sobre ecosistemas como los arrecifes de coral y las praderas marinas.
También existe preocupación por las especies marinas y las actividades pesqueras, ya que el calentamiento del agua puede modificar las rutas de migración y alterar los ecosistemas de los que dependen numerosas comunidades.
Otro aspecto que preocupa a los científicos es que un océano más cálido pierde capacidad para absorber dióxido de carbono. Esto significa que uno de los principales mecanismos naturales que ayudan a limitar la acumulación de CO₂ en la atmósfera podría debilitarse conforme aumenten las temperaturas.
El récord registrado este agosto se suma así a una sucesión de temperaturas oceánicas excepcionalmente elevadas durante 2026. Para los especialistas, el dato constituye una nueva advertencia sobre la velocidad con la que están cambiando las condiciones climáticas del planeta.
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