Las autoridades de Bélgica encendieron las alertas ante el incremento de la violencia relacionada con el narcotráfico en Bruselas, donde los enfrentamientos entre grupos criminales han provocado una creciente preocupación por la seguridad de la población.
El fiscal del Rey de Bruselas, Julien Moinil, advirtió sobre la gravedad de la situación y señaló que durante 2026 se han registrado más de 69 tiroteos, mientras que desde 2025 la cifra acumulada ronda los 170 incidentes.
A estos hechos se suman explosiones y ataques armados registrados en distintos puntos de la capital belga, algunos de ellos en zonas residenciales y espacios públicos.
Las autoridades consideran que buena parte de la violencia está relacionada con disputas entre organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, particularmente por el control de mercados y territorios.
Ante el incremento de los hechos violentos, el Gobierno belga reforzó la presencia de policías y militares en zonas consideradas de mayor riesgo.
La situación también ha generado cuestionamientos sobre la capacidad de las instituciones para enfrentar a las organizaciones criminales y perseguir a sus principales operadores, algunos de los cuales se encontrarían fuera del país.
El Gobierno ha convocado a sus organismos de seguridad e inteligencia para evaluar nuevas medidas frente a una problemática que ha dejado de ser considerada exclusivamente un asunto policial y que ahora representa una preocupación nacional.
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