EN LA LINEA.
Duro golpe al gobierno de izquierda en México La presunta cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán no sólo ha generado ruido dentro del círculo cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador; también comienza a provocar nerviosismo entre figuras del oficialismo y, según versiones, entre algunos gobernadores.
Y es que el temor ahora parece ser que la medida no se quede en un solo caso y que otros políticos vinculados con Morena pudieran enfrentar una situación similar. En los pasillos del poder, aseguran, más de uno estaría preguntándose quién podría ser el siguiente en recibir una notificación de Washington.
Para los morenistas y para el gobierno federal, el asunto resulta particularmente incómodo porque cualquier decisión de Estados Unidos en materia de visas puede tener consecuencias políticas, aun cuando no necesariamente implique una acusación penal.
Más allá de la situación migratoria de una persona en particular, el caso tiene una evidente dimensión política. Cualquier medida de esta naturaleza por parte de Estados Unidos puede convertirse en un mensaje diplomático y generar presión sobre un gobierno mexicano que ha mantenido una relación estrecha, aunque también compleja, con Washington.
Para el gobierno de Sheinbaum, el desafío será evitar que un asunto individual termine convirtiéndose en una crisis política para la llamada Cuarta Transformación
Del otro lado, Alejandro Moreno Cárdenas y la oposición tienen motivos para aprovechar políticamente el episodio. El dirigente priista ha llevado parte de sus denuncias al terreno internacional y seguramente seguirá atento a cualquier nueva decisión de las autoridades estadounidenses.
El tema, además, llegó a la mañanera de este viernes, donde la presidenta Claudia Sheinbaum se refirió a las versiones sobre la cancelación de visas.
Con ello, el asunto adquirió todavía mayor relevancia política. Por ahora, no existe certeza pública sobre una eventual cancelación de visas a gobernadores u otros funcionarios. Pero si las versiones continúan creciendo, el efecto político será inevitable: el nerviosismo ya comenzó a instalarse entre quienes temen que la próxima llamada no sea una llamada política, sino una notificación de Washington Y vendrá entonces el clásico de la política mexicana: si los morenistas se quedan sin visa para Estados Unidos, tendrán que buscar nuevos destinos para sus vacaciones, sus reuniones y sus viajes internacionales
. ¿A dónde irían? Quizá a Cuba, uno de los países donde históricamente la izquierda latinoamericana ha encontrado un aliado político. La ironía, desde luego, no es menor. Mientras durante años algunos integrantes de la clase política mexicana han buscado proyectar una imagen de cercanía con Estados Unidos, una eventual restricción de visas podría obligarlos a voltear hacia otros gobiernos y otros destinos.
Por ahora, todo esto permanece en el terreno de las versiones ,Pero en política, cuando comienzan a aparecer nombres y rumores sobre posibles cancelaciones de visas, el nerviosismo suele crecer rápidamente. Y si el asunto escala, habrá que ver quién conserva la visa, quién la pierde y, sobre todo, quién termina haciendo las maletas rumbo a donde gobierna la izquierda.
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