El gobierno de Javier Milei ha dado un giro drástico en su política exterior y migratoria al promulgar este jueves un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que prohíbe el ingreso y faculta la expulsión de extranjeros que promuevan mensajes de odio contra la nación argentina.
La medida surge como una reacción directa a una oleada de mensajes hostiles detectados en redes sociales tras la conclusión del Mundial de fútbol, los cuales, a juicio de la administración actual, han constituido un ataque sostenido contra la identidad y los símbolos patrios.
El decreto enfatiza que el Estado argentino no tolerará actos de desprecio o incitación a la violencia bajo el manto de la crítica, aunque el texto legal intenta trazar una línea divisoria para proteger la disidencia política legítima y la libertad de expresión académica.
La oposición y diversos organismos internacionales ya han comenzado a cuestionar la ambigüedad de los criterios para definir qué constituye una "incitación al odio", temiendo que la norma pueda ser utilizada como un instrumento de censura discrecional.
Publicar un comentario