

A pesar de esa clara ventaja, México fue incapaz de imponer condiciones de manera contundente y mostró exceso de confianza, además de múltiples pérdidas de balón en zonas importantes del campo.
Los mexicanos carecieron de claridad en la generación ofensiva y por momentos permitieron que un rival disminuido encontrara espacios para inquietar la portería nacional.
La actuación colectiva estuvo lejos de las expectativas para un equipo que aspira a ser protagonista en casa.
Otro de los aspectos cuestionados fue el trabajo de Javier Aguirre, quien tardó en realizar modificaciones cuando el equipo necesitaba ajustes para mejorar su desempeño.
Los cambios llegaron cuando el partido ya había perdido intensidad y no lograron corregir varios de los problemas mostrados durante el encuentro.
En la portería, Luis Ángel “Tala” Rangel también tuvo una noche complicada. El guardameta se mostró nervioso en varias intervenciones, cometió errores en las salidas y generó incertidumbre en la zona defensiva.
Aunque México arrancó con triunfo y mantuvo su arco en cero, el funcionamiento dejó más interrogantes que certezas. La victoria ante una Sudáfrica reducida a nueve hombres terminó siendo insuficiente para disipar las dudas sobre el verdadero nivel del conjunto tricolor.
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