Al minuto

Gobernadores mundialistas a descansar y ciudadanos a trabajar


EN LA LÍNEA.Por Carlos Torres.

A escasos días del arranque de la Copa del Mundo en México, parece que varios gobernadores del país ya encontraron la excusa perfecta para bajar el ritmo de trabajo, suspender actividades o simplemente desaparecer de la escena pública.

 El balón aún no rueda oficialmente y en algunos estados ya comenzó el fenómeno de la "gobernanza mundialista". El caso más llamativo es el del gobernador de Nuevo León, Samuel García, quien sin rodeos ni protocolos anunció que suspenderá actividades para disfrutar del Mundial y que, por favor, nadie lo moleste porque ni siquiera contestará el teléfono.

 Una sinceridad que algunos podrían agradecer, aunque para otros resulta una confesión preocupante sobre las prioridades de quien fue electo para gobernar uno de los estados más importantes del país.

 En Puebla también surgieron señales que llamaron la atención. 

El gobernador Alejandro Armenta Mier apareció públicamente utilizando un collarín cervical y redujo considerablemente su agenda pública.

 Su coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, explicó que el mandatario continúa bajo tratamiento por una lesión de espalda que arrastra desde hace años y que los médicos le recomendaron evitar permanecer mucho tiempo de pie.

 Por ello, no participó en la conferencia matutina y se limitará a reuniones privadas durante los próximos días.

 Por supuesto, nadie puede cuestionar una condición médica real. Sin embargo, en tiempos donde la desconfianza ciudadana hacia la clase política alcanza niveles históricos, cualquier coincidencia genera sospechas. 

Más aún cuando otros gobernadores del país decidieron suspender actividades desde este martes, justo cuando la fiebre mundialista comienza a apoderarse de millones de mexicanos. Y es que pretextos nunca faltan. Lo que sí escasea es la sensibilidad hacia una ciudadanía que no tiene la posibilidad de poner en pausa sus responsabilidades por un partido de futbol

. Mientras algunos funcionarios disfrutan de salarios, escoltas, vehículos oficiales y oficinas climatizadas, millones de trabajadores tendrán que levantarse temprano, trasladarse largas distancias y cumplir jornadas completas para obtener ingresos que apenas alcanzan para cubrir los gastos básicos. La realidad de la calle es muy distinta a la de los palacios de gobierno

. Mientras los gobernadores organizan agendas flexibles, los ciudadanos enfrentan el constante incremento en los precios de los alimentos, el transporte, los servicios y los productos de la canasta básica


. Para ellos no existe la opción de suspender actividades por el Mundial; simplemente deben seguir trabajando.

 El futbol es una pasión nacional y nadie está obligado a ser indiferente ante un evento de semejante magnitud.


 Lo cuestionable es cuando el espectáculo parece convertirse en una prioridad superior a las responsabilidades públicas. Los gobernantes pueden disfrutar los partidos como cualquier aficionado, pero sin olvidar que el cargo que ocupan exige disponibilidad permanente y compromiso con quienes los eligieron. Porque mientras algunos funcionarios estarán pendientes de los goles, millones de mexicanos seguirán preocupados por algo mucho más urgente: cómo llegar al final de la quincena.

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