La informática tradicional, basada en unos y ceros (bits), está llegando al límite de sus capacidades físicas. La solución del futuro ya está aquí y se llama computación cuántica.
A diferencia de un ordenador normal, las computadoras cuánticas utilizan qubits, partículas que pueden existir en múltiples estados a la vez gracias a las leyes de la física cuántica.
Esto les permite procesar en segundos problemas matemáticos y simulaciones químicas que a una supercomputadora actual le tomaría miles de años resolver.
Sus aplicaciones prácticas cambiarán el mundo: desde la creación de medicamentos personalizados en cuestión de horas, hasta la optimización instantánea de las redes de transporte globales para reducir a cero el tráfico moderno
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