Apenas dos meses después de asumir el liderazgo de la Iglesia católica, el papa León XIV protagonizó una inusual anécdota al intentar realizar un trámite bancario en Estados Unidos, la cual terminó en un inesperado rechazo.
De acuerdo con el relato del reverendo Tom McCarthy, cercano al pontífice, el papa —cuyo nombre civil es Robert Prevost— se comunicó telefónicamente con su banco para actualizar su número telefónico y dirección.
Durante la llamada, el pontífice respondió correctamente a las preguntas de seguridad requeridas por la institución. Sin embargo, la empleada que lo atendió le informó que esos datos no eran suficientes para realizar el cambio, por lo que debía acudir personalmente a una sucursal.
Según el testimonio difundido en una reunión de católicos en Illinois y retomado por The New York Times, el papa explicó que no le era posible presentarse físicamente. Ante la negativa, incluso preguntó si ayudaría mencionar que era el líder de la Iglesia católica.
La respuesta no cambió: la empleada se limitó a disculparse y posteriormente colgó la llamada.
McCarthy, quien conoce al pontífice desde la década de 1980 por sus orígenes en Chicago, aseguró que el incidente se resolvió más tarde gracias a la intervención de otro sacerdote con vínculos con el presidente del banco.
El episodio ha llamado la atención en redes sociales por evidenciar cómo los estrictos protocolos de seguridad bancaria pueden imponerse incluso ante figuras de alto perfil, como el jefe de la Iglesia católica.
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