La temporada de tormentas eléctricas ya está aquí y, con ella, llega una preocupación constante para los amantes de los felinos: el cambio radical en el comportamiento de sus mascotas. Cuando el cielo ruge, es común ver a los gatos correr a esconderse debajo de la cama, maullar sin cesar o mostrar una inquietud inusual. Ante esto, las redes sociales se han llenado de dudas, teorías y algún que otro mito urbano sobre la seguridad de nuestros compañeros de cuatro patas.
Uno de los mitos más difundidos en internet asegura que usar dispositivos electrónicos o el teléfono celular cerca de un gato durante una tormenta puede atraer rayos debido a la estática de su pelaje. Los expertos veterinarios son categóricos: esto es completamente falso. Sin embargo, la ciencia sí explica que los felinos son hipersensibles a los cambios de presión barométrica y a la sutil carga electrostática del ambiente previa a un rayo, lo que les genera una sensación de hormigueo en el cuerpo y un estrés profundo mucho antes de que nosotros escuchemos el primer trueno.
Para ayudarlos a pasar el trago amargo, los especialistas recomiendan aplicar la técnica del "refugio seguro". En lugar de obligar al felino a salir de su escondite, se debe propiciar un espacio oscuro y aislado dentro del hogar, idealmente un clóset o una caja de cartón con cobijas. Mantener las ventanas cerradas para amortiguar el ruido y utilizar música ambiental relajante ayuda a mitigar el impacto auditivo. Cuidar de ellos en un clima extremo no requiere de magia, sino de entender que sus sentidos operan en una frecuencia mucho más aguda que la nuestra.
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