SIN LÍMITES
*Se requiere política de Estado: CEEY; propuesta de ley de Norma Pimentel
Por Raúl Torres Salmerón.
En México, 3 de cada 4 personas que nacen en la pobreza y a lo largo de su vida tienen encima el
cuidado no remunerado de otra persona, mueren pobres.
La carga de cuidados realizados sobre
todo por mujeres, es determinante en la desigualdad de oportunidades entre la población
mexicana y un factor que agudiza la pobreza
.
La anterior conclusión es del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), en base al Estudio
Movilidad Social y Cuidados: Un Vínculo Inseparable, donde además expone los siguientes datos:
-El 40 por ciento de los hogares de México con menores recursos, el cuidado no remunerado se
vuelve un obstáculo adicional para poder ascender en la llamada escalera social, es decir, para que
una persona pueda modificar su posición socioeconómica a lo largo de su vida o respecto a la de
sus padres.
-En este grupo de la población, el 73 por ciento de las personas cuidadoras se mantienen con estos
ingresos a lo largo de su vida, frente al 64 por ciento que no tiene encima este tipo de tareas,
donde el 76 por ciento de las personas cuidadoras en México son mujeres.
-Las personas cuidadoras tienen menos oportunidades educativas, laborales y de participación
política y social, lo que reduce su posibilidad de mejorar la posición socioeconómica respecto a la
de sus padres.
-El trabajo no remunerado implica un obstáculo para acceder al mercado laboral y deriva en
riesgos educativos y en mayores afectaciones a la salud mental de personas cuidadoras, lo que
abre un nicho más para el cuidado de las personas cuidadoras.
-Más allá de lo que es responsabilidad del Estado, el cuidado también se debe ver a la luz de su
corresponsabilidad con el sector privado.
-Los resultados de este informe permiten por primera vez en México, analizar la relación entre la
organización social del cuidado y la movilidad social, a partir del módulo de cuidados de la
Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2023 (ESRU-EMOVI 2023).
-De acuerdo con la evidencia, las necesidades y responsabilidades de los cuidados afectan el gasto
de los hogares, limitan el acceso a la educación y participación en el mercado laboral, y tienen
repercusiones en el bienestar físico y emocional de sus integrantes.
-La carga del trabajo de cuidados, que recae principalmente en las mujeres que no reciben una
remuneración económica, influye en la desigualdad de oportunidades y en las trayectorias de
movilidad social de las personas que proveen cuidados.
-Por ello, es importante contar con servicios y apoyos para los cuidados por parte del Estado,
además de promover un cambio cultural mediante políticas, programas y acciones que garanticen
el derecho a cuidar, a recibir cuidados y autocuidarse.
-Las personas cuidadoras tienen menos oportunidades educativas, laborales y de participación
política y social, lo que reduce su posibilidad de mejorar la posición socioeconómica respecto a la
de sus padres.
-Además de limitar las oportunidades educativas y laborales, el trabajo de cuidados también tiene
efectos en la salud mental de quienes lo realizan. El informe muestra que asumir el rol de cuidador
principal aumenta la probabilidad de presentar afectaciones emocionales, como sentir que todo
representa un gran esfuerzo, tener problemas de concentración o experimentar tristeza.
-La disponibilidad de servicios de cuidados en el entorno local también marca una diferencia
importante en las trayectorias de movilidad social.
Entre las personas con origen en la parte más
baja de la distribución socioeconómica que viven en localidades sin servicios de cuidados, 79 por
ciento permanece en esa condición.
-En contraste, en localidades donde sí hay estos servicios, la proporción se reduce a 59 por ciento,
lo que implica que la persistencia en desventaja es cerca de un 34 por ciento mayor donde no
existen estos servicios.
-Estos hallazgos muestran que el cuidado no puede ser una responsabilidad exclusiva de los
hogares y menos aún de las mujeres. Se requiere una organización social corresponsable en la que
participen el Estado, el mercado, la comunidad y los hogares, con igualdad entre mujeres y
hombres.
-Avanzar en la construcción de un Sistema Nacional de Cuidados es clave para garantizar el
derecho a cuidar, a ser cuidado y al autocuidado.
-Incorporar la dimensión de los cuidados en el diseño de las políticas públicas permitiría reducir la
desigualdad de oportunidades y ampliar las trayectorias de movilidad social, al liberar tiempo para
que las personas cuidadoras puedan invertir en su educación, su salud y su participación social,
económica, política y en el mercado laboral.
-El objetivo no es imponer la participación laboral de las mujeres, sino asegurarles las condiciones
necesarias para elegir libremente si desean hacerlo.
PROPONEN MEJOR TRABAJO
La Diputada Local Norma Pimentel, presentó una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica del
Congreso del Estado con la que busca elevar el nivel técnico del Poder Legislativo y romper con
prácticas improvisadas en la elaboración de leyes.
La propuesta, impulsada desde el grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México
(PVEM), plantea un cambio de fondo en la forma en que se construyen las decisiones públicas:
legislar con base en evidencia y no en ocurrencias.
Entre los ejes centrales de la iniciativa destaca la creación de una Red de Investigadores que
permita vincular directamente al Congreso con especialistas, académicos y centros de estudio, con
el fin de incorporar conocimiento científico y análisis técnico en el proceso legislativo.
Asimismo, se propone fortalecer el papel del Instituto de Investigaciones Legislativas, Financieras y
Socioeconómicas Gilberto Bosques Saldívar, dotándolo de mayores capacidades para incidir
estratégicamente en la evaluación de políticas públicas, el análisis presupuestal y la innovación
normativa.
El trasfondo de la propuesta es claro, se trata de evitar la reproducción automática de modelos
legislativos ajenos a la realidad local, una práctica recurrente que ha derivado en leyes poco
efectivas o desconectadas de las necesidades reales de la población poblana.
En fin, como dice la copla flamenca:
¡Dios mío, no puedo más
con esta triste amargura!
Trabajo a mí no me dan
y tengo padre y madre
que me están pidiendo pan.
raultorress@hotmail.com
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