EN LA LÍNEA.Por Carlos Torres.
Mayo y la danza del poder
Por momentos, el gobierno federal entra en una fase de reajuste que no responde a sobresaltos, sino a cálculo político. Todo indica que mayo será el punto de partida de una nueva oleada de movimientos en el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, en sintonía con los tiempos que ya marcan el camino hacia las elecciones estatales.
La fórmula no es nueva, pero sí efectiva: funcionarios con aspiraciones electorales dejarán sus cargos para competir por gubernaturas. Lejos de ser una señal de fragilidad, se trata de una práctica que confirma cómo el ejercicio del poder también funciona como plataforma política.
El gabinete se convierte, así, en vitrina y trampolín.
Entre los nombres que comienzan a perfilarse destaca Rosa Icela Rodríguez, cuya eventual salida de la Secretaría de Gobernación apuntaría a una candidatura en San Luis Potosí.
De concretarse, el escenario no sería sencillo: enfrente estaría Ruth González Silva, en una contienda que desde ahora se anticipa cerrada.
Pero los movimientos no terminan ahí. La posible vacante en Gobernación abre uno de los espacios más sensibles del aparato federal.
En la baraja de nombres aparece Alfonso Ramírez Cuéllar, cercano al círculo presidencial y con influencia dentro de Morena. Sin embargo, su destino también podría apuntar hacia la dirigencia nacional del partido, en caso de una eventual salida de Luisa María Alcalde
El doctor Honoris Causa Sergio Salomón Céspedes desde el Instituto de Movilidad Humana tiene sus veladoras prendidas para ver si el Niño doctor le hace dos milagritos, uno de llegar a Bucareli y el otro de vender lo más rápido posible su Augusta que compro junto con sus dos socios, pronto le cuento la historia completa.
En ese mismo tablero figura Alfonso Durazo Montaño, otro perfil con peso político y trayectoria dentro del proyecto de la llamada Cuarta Transformación, cuyo nombre comienza a sonar como posible relevo en Gobernación.
Este reacomodo no es menor.
Cada salida implica una cadena de ajustes que impactará no sólo al gabinete, sino también al Senado y a las estructuras partidistas.
Es un efecto dominó donde cada pieza que se mueve redefine equilibrios y abre nuevas disputas internas.
El verdadero reto, sin embargo, no radica en quienes se van, sino en quienes llegan. La continuidad del proyecto político dependerá de que los relevos no sólo mantengan la línea, sino que aporten eficacia en un momento donde la gestión pública estará bajo escrutinio permanente.
En paralelo, estas renuncias anticipadas dejan claro que la carrera por las gubernaturas ya está en marcha, aunque los calendarios oficiales digan lo contrario.
Los aspirantes lo saben: posicionarse hoy puede ser la diferencia mañana.
Así, mayo no será únicamente un mes de ajustes administrativos. Será el arranque visible de una nueva etapa política. En el tablero del poder, las piezas comienzan a moverse con mayor velocidad, y cada jugada tendrá efectos que irán más allá del gabinete: terminarán por moldear el mapa político del país.
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