Durante una entrevista en el pódcast del comentarista conservador Benny Johnson, el funcionario admitió sentirse “obsesionado” con estos documentos y aseguró que buscará esclarecer la verdad antes de concluir su mandato. No obstante, sorprendió al señalar que, desde su perspectiva personal, estos fenómenos no serían de origen extraterrestre.
“No creo que sean extraterrestres.
Creo que son demonios”, afirmó Vance, quien explicó que su postura está influenciada por sus creencias religiosas. Bajo esta visión, sostuvo que existen “muchas cosas extrañas” en el mundo que resultan difíciles de explicar desde un enfoque puramente científico.
El vicepresidente indicó que, pese a contar con autorización de seguridad de alto nivel, aún no ha podido profundizar en estas investigaciones debido a otras prioridades gubernamentales, como la economía y la seguridad nacional. Sin embargo, reiteró su intención de revisar a fondo los archivos sobre ovnis en los próximos años.
Vance también reconoció que no ha visitado sitios emblemáticos vinculados a este tipo de fenómenos, como Área 51, aunque ha intentado organizar recorridos. Asimismo, mencionó rumores sobre posibles resguardos de objetos no identificados en instalaciones como el “Hangar 18”, sin confirmar su veracidad.
Desde su enfoque cristiano, el político planteó que algunas manifestaciones podrían estar relacionadas con entidades espirituales, una idea que, dijo, ha sido considerada históricamente por diversas religiones. En ese sentido, argumentó que interpretar estos fenómenos únicamente como visitas extraterrestres podría ser una simplificación de una realidad más compleja.
Las declaraciones han provocado reacciones encontradas, al mezclar creencias religiosas con temas de seguridad nacional y fenómenos aún no explicados por la ciencia.
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