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El reto de crear reportes de sostenibilidad para las empresas que cotizan en Bolsa

 





Los estándares IFRS vinculan la información ambiental con el desempeño financiero de las organizaciones. Soluciones energéticas integrales ayudan en la construcción de indicadores más precisos sobre impacto ambiental. Ciudad de México, 31 de marzo de 2026.-


 A partir de este año, las empresas emisoras que cotizan en el mercado de valores en México deberán presentar su informe anual de sostenibilidad conforme a las Normas IFRS S1 y S2 de divulgación de sostenibilidad, en términos de la regulación emitida por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). 


Para las organizaciones, esto implica transformar la manera en que identifican, miden y gestionan los riesgos y oportunidades de sostenibilidad que pueden afectar su desempeño financiero. Tras la reforma publicada en 2025 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las emisoras en México se encuentran en el primer ciclo de preparación y presentación de reportes bajo las Normas IFRS S1 y S2. Este proceso exige revelar información sobre gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métricas relacionadas con sostenibilidad y cambio climático, en la medida en que estos factores sean financieramente materiales para la toma de decisiones de inversionistas y otros proveedores de capital. 



Las Normas IFRS S1 y S2 vinculan la información de sostenibilidad —particularmente la relacionada con cambio climático— con la posición financiera, el desempeño financiero y los flujos de efectivo de las organizaciones, elevando el nivel de exigencia sobre la calidad, consistencia y trazabilidad de los datos reportados.

 “El desafío para las empresas ya no es sólo reportar, sino construir las condiciones para hacerlo de manera consistente, trazable y alineada con información financieramente relevante. En ese proceso, la energía juega un papel central, ya que en muchos sectores es uno de los componentes más significativos y medibles dentro de la huella ambiental de una organización”, explicó Paulina Beck, Chief Legal Officer de Energía Real. 


Uno de los aspectos más relevantes a tomar en cuenta en esta primera etapa es el papel de la energía dentro de los reportes de sostenibilidad. El consumo eléctrico y las emisiones relacionadas con esto representan uno de los componentes más significativos -y medibles- dentro de la huella ambiental de las empresas, lo que los convierte en un punto de partida para estructurar información alineada con IFRS. Por esa razón, la implementación de esquemas como PPA solar, baterías de almacenamiento de energía y el uso de Certificados de Energía Limpia (CELs) puede contribuir a que las organizaciones gestionen y documenten de manera más robusta su consumo energético y sus emisiones, facilitando la generación de métricas consistentes y alineadas con estándares internacionales de divulgación.


 “La forma en que las empresas identifican y reportan su impacto ambiental comienza a incidir en variables como el acceso a financiamiento y la toma de decisiones por parte de inversionistas. Las empresas que logren traducir sus acciones en datos confiables tendrán una ventaja clara en el mercado”, añadió Beck, de la empresa especializada en soluciones energéticas integrales.


 En espacios recientes del sector financiero, como la Convención Bancaria, la sostenibilidad corporativa y la adopción de estándares IFRS de divulgación han cobrado relevancia, al evidenciarse la necesidad de fortalecer la capacidad de las organizaciones para gestionar y reportar su desempeño ambiental, así como para identificar oportunidades vinculadas a la transición energética.

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