Un derrame de hidrocarburos en aguas del Golfo de México ha generado afectaciones ambientales en costas de Veracruz y Tabasco, en medio de versiones encontradas entre especialistas y autoridades federales sobre la magnitud del daño.
De acuerdo con información oficial, el incidente comenzó a detectarse desde el pasado 2 de marzo, cuando se recibieron reportes de manchas de petróleo en playas de Coatzacoalcos, Veracruz. Desde entonces, brigadas de limpieza han trabajado en distintos puntos del litoral para contener la contaminación.
El titular de la Secretaría de Marina, Raymundo Morales, informó que tras diversos estudios se identificaron tres posibles fuentes del derrame. Entre ellas, destaca un buque que permaneció fondeado en las inmediaciones de Coatzacoalcos y que aún no ha sido plenamente identificado, ya que en la zona operaban al menos 13 embarcaciones.
A esta causa se suman dos emanaciones naturales conocidas como “chapopoteras”: una localizada a cinco millas del puerto veracruzano y otra a 60 millas de Ciudad del Carmen, en Campeche, dentro de la región petrolera de Cantarell.
Las autoridades federales aseguran que la respuesta ha sido inmediata, con el despliegue de más de 2 mil 200 elementos, así como aeronaves, buques y equipos especializados. Hasta el momento, se reporta la recolección de 430 toneladas de hidrocarburo y la limpieza de 223 kilómetros de playa.
No obstante, el impacto ambiental ha generado preocupación, luego de que se reportaran afectaciones a fauna marina, incluyendo el hallazgo de especies muertas en distintas zonas costeras.
Pese a ello, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, afirmó que hasta ahora no se considera que el daño ecológico sea severo y sostuvo que las playas con mayor afluencia turística se encuentran en condiciones aptas para su uso.
En paralelo, autoridades anunciaron que se iniciarán acciones legales para deslindar responsabilidades por este derrame, mientras continúan los trabajos de contención mediante barreras marinas para evitar la dispersión del crudo.
El caso ha encendido el debate sobre los riesgos ambientales en la región y la necesidad de reforzar la vigilancia en las operaciones marítimas y petroleras en el Golfo de México.
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